Ago 6
De mis incursiones deportivas*…
En la primer entrega de mis incursiones deportivas hable del escuinclito imberbe que descubrió asombrado sus capacidades como defensa central de fútbol alcanzando la gloria en un pequeño torneo escolar, ganando con los olvidados Demonios Negros el trofeo que para ese momento, superaba en su mente a cualquier éxito de cualquier equipo en un torneo de la Eurocopa o en el mismísimo mundial. También hable de como súbitamente nuestro personaje cayo de la nube en que andaba al participar en un torneo con un equipo de uniforme cuya elegancia era inversamente proporcional a sus capacidades futbolísticas, el Asturias. Ya en puerta de la nueva justa olímpica, entérese en esta segunda entrega de como descubrí que balones no solo hay en el fútbol.
Capítulo Segundo
Que cuenta del desarrollo de habilidades suicidas en durísimas canchas de Voleibol….
Haber sucumbido junto a otros 10 chamacos en las canchas del fútbol y bajo el nombre de un equipo bautizado por un personaje cuyo nombre y razón ha ocultado el velo del tiempo, todo después de descubrir la eufórica gloria con los Demonios Negros, supuso una depresión o frustración deportiva que a la razón de mi entonces tempranísima juventud, o más aún, todavía niñez, era injusta e imperdonable. ¿Como podía ver ahora al Hugo Sánchez y sus Pichichis tan tranquilamente sin recordar la derrota?.
Sucedió que el ciclo escolar terminaba y dado que el tiempo se desvanece lentamente a tan tempranas edades, unas vacaciones podían parecer una eternidad, sobretodo cuando entre listas de útiles y uniformes nuevos nacía cierta desesperación por regresar a los patios de la escuela, patios a los que la mente, aún desprovista de una medición realista de tantas cosas, insistía en definir como inmensos no solo en espacios, sino también en posibilidades de incontables diversiones y sucesos abrigados por el caos de los venideros recreos.
El regreso a esos patios supuso nuevos partidos de fútbol en los recreos pero nunca más la idea o la oportunidad de formar parte de las filas de otro equipo y me ví como espectador del entusiasmo en torno al torneo que se organizaba para dentro de unos meses. En su lugar, me ví súbita y extrañamente maravillado por un nuevo profesor de Educación Física rebosante de entusiasmo y de ideas que quería compartir con sus enclenques pupilos, así que sus clases fueron el portal para acercarme mucho a otros deportes, incluso aquel que me parecía de lo más extraño y que consistía en golpear una pera de box atada con una cuerda a un poste al que había que enrollarla y jugado entre dos competidores: mientras uno trataba de enrollarla en un sentido, otro lo intentaba en contrasentido, ganando aquel que lograra enrollarla en el sentido que le correspondía. Eso implicaba a veces una cara roja y un ardor de cachetada si la pera le encontraba a uno el rostro en su camino.
Había mucha preparación física, muchos castigos rodeando el patio en cuclillas si Menganito no traía el uniforme o si Zutanito no traía su balón, pero a su vez fueron saliendo de la chistera del profesor -un costal de yute de dimensiones indecibles- una serie de formas esféricas o semiesféricas que no tenían que ver con el fútbol: pelotas de béisbol, de tenis, de esponja, balones de fútbol americano, de básquetbol y de Voleibol. Y fue entonces que las marcas Voit y AMF se me quedaron grabadas porque el balón y la red de Voleibol me conquistaron.
Tuve mi balón de voleibol casi de manera inmediata y aún sin saber que era un Set o un punto porque a saber, el entusiasmo se contagio en mi madre que por entonces me entero de mil anécdotas de cuando jugó contra equipos universitarios de casi todo el país, en donde me contó que conoció jugadoras que se reventaban las yemas de los dedos golpeando al balón con todas las fuerzas que los corajes de la vida pueden dar. Ahora su hijo se adentraba en esos parajes en los que sabría que Rusia -Desde la extinta Unión Soviética- Cuba, Brasil y China han dejado paja de otros equipos.
Me vi en las canchas de voleibol haciendo pases y queriendo saltar para ofender a mi adversario e incrementar los puntos de mi equipo, dándome cuenta de que lo mío lo mío no era saltar por encima de la red para anotar y por el contrario, con sorpresa me enteré de forma un tanto casual que nuevamente en la cuestión defensiva estaba mi porvenir y mi fama: mi primer salvada espectacular del marcador consistió en aventarme inconscientemente en un impulso de esa pasión que solo los deportes dejan ver, mis piernitas me hicieron volar un metro y el balón regreso a la cancha, asunto que me dejo ciertamente confuso aunque más en el partido con la ovación de algunos y con la mirada perpleja del compañero Ugarte que no se privó de calificarme de loco y suicida, asunto para el que inicialmente no encontré una respuesta.
Vinieron más partidos y con ellos se acrecentó mi afición a las salvadas con las que no pocas veces, conforme el tiempo pasó, varios tuvieron motivo para reiterar mi locura con esos supuestos intentos de suicidio, gritos a los que respondí febrilmente como un integrante de Al Qaeda dispuesto a inmolarse por la causa del marcador, cuya baja en los números del equipo contrario llegue a sentir como mi responsabilidad. Actualmente me pregunto como es que mis rodillas no son mas imperfectas y como nunca me sucedió ni un raspón que requiriera mas que un simple lavado de agua con jabón.
Desafortunadamente mi incursión en el Voleibol llegó a su fin de una manera muy pronta e imprevista y no hubo oportunidad de por lo menos pensar en organizar un torneo ya que pocos éramos los aficionados y por otro lado, el entonces nuevo profesor dejo de ser nuevo y se convirtió en historia llevándose su entusiasmo y su diversidad de enseñanzas y balones a otra escuela para compartir todo aquello con otros estudiantes más afortunados… en su lugar llegó otro profesor que apenas si podía mover las piernas y no por su avanzada edad o porque se hubiera lesionado en un partido profesional, sino por su poca y contradictoria disposición a las actividades físicas, razón por la que nos encerraba en el salón para estudiar libritos de reglamentos deportivos que hablaban solo de eso, reglas deportivas y métodos para organizar torneos en Round Robin o por eliminatorias mientras yo, en mi butaca, esperaba que cuanto antes la chicharra sonara para que la clase terminara y saliera yo de aquel oscurantismo.
Pocas veces he vuelto a jugar voleibol desde entonces y solo ha sido en ocasiones en las que mi madre y su familia organizan un juego un día de asueto pero se que ahora me andaría con muchos rodeos para aventarme y hacer una salvada como entonces.
Continuará…
Jul 30
Ultimamente
Ultimamente he estado pensando que quizás ya lo sepas, pero tengo que confesarte que soy de pocas palabras, aunque parezca que basta enfrentarme a unas hojas de papel, a este blog o estar con determinadas personas -no se si afortunadas o desafortunadas- para desbocar el verbo y con ello, paradójicamente granjearme cierta pequeña fama de buen conversador, a tal grado que en el trabajo, por ejemplo, rara vez interrumpo voluntariamente a alguien en sus labores, pero es costumbre que algunos interrumpan su propio trabajo cuando me ven llegar para voltear hacia mi y esperar que me salgan palabras en una alegoría del señor social que no soy y que algunos, al decirles “me retiro”, me pidan que permanezca un tiempo más para seguir charlando como si fuese yo un héroe hablando a sus nietos sobre hazañas con los marines en Vietnam o safaris por el Serengueti en una aventura con el Rinoceronte del Bestiario de Juan José Arreola; petición que rara vez puedo complacer, aunque esa sea otra historia.
Ultimamente he tenido que pensar que el fin de semana indeterminado salí a andar en bicicleta o a caminar sin rumbo, a leer algún libro en la fantasmagórica banca de un jardín o la sombra difusa de un árbol en la que siento luego una lluvia que me hace levantarme la solapa, a tomar una fotografía del rostro de un ángel -dorado aunque inanimado- en Reforma o un tumulto de flores abrazando al viento, a ver lo que todos ven aunque con la cámara en mano, a ver una película en el cine donde no hay nada a que asirme más alla de la butaca, a tomarme un café en una cafetería en la que invariablemente no abro la carta porque querré un express doble para acompañar el libro que leía bajo el árbol, y otro para mirar a la pareja transeúnte, y otro para escuchar a un par de ancianos jugando ajedrez y otro mas para escribir en una servilleta un recordatorio de versos inconclusos que quizás después pierda sin querer… pierdo entre servilletas y papelitos muchos instantes de vida que no podré reconstruir.
A pesar de eso y de no dejar de vivir, últimamente he tenido que notar que he dejado de platicar como antes y las personas de las que hable al principio, suelen preguntarme como estoy o si tengo mucho trabajo; siempre respondo que estoy bien y que trabajo tengo suficiente. Después de un breve silencio -de esos que por alguna razón suelen parecer eternos cuando nos observan- la gente en general parece que quisiera escapar a mi anormal mutismo, o más que anormal, irónicamente, más pronunciado. Entonces me dicen que estoy mas delgado y en ese momento reproduzco en mi cabeza una imagen surrealista en la que me aproximo a mi propia desaparición, así como un cigarrillo que paulatinamente se consume hasta que llega al instante en el que súbito, se esfuma en una vistosa artesanía matemática, tejida en filigranas caprichosas de hilos de viento y de humo. Por eso últimamente he tenido que recordar que siempre he sido muy delgado -más bien flaco- y reconozco que debería preocuparme porque verdaderamente estoy cada vez más delgado, o más flaco. Ultimamente algunos me han preguntado si no duermo y respondo siempre que dormir mucho, desde hace mucho y hasta el momento, no parece ser algo que mi cuerpo necesite porque rara vez me siento cansado o con sueño.
Ultimamente, en general, me dicen que hay algo extraño en mi, algo que no esta bien, algo que recuerda que yo no soy así, algo que parece decir que estoy enfermo o que hay algo que me preocupa.
Ultimamente he tenido que pensar en todo esto y sin tener que concentrarme o rebuscar en el doble fondo que la inconciencia siempre nos esconde, se que sucede que soy un poco menos que la impalpable sombra del conversador que todos conocen porque, a saber, en ti se consume toda mi capacidad de articular palabra en este mundo exterior. Tengo una imagen de ti en el pensamiento, más en el interior, una imagen con metainformación en la que sin proponérmelo repaso día a día la película con todas esas frases y cosas que pasaron. Ultimamente estoy en un trance como aquel en el que el Pescador de ilusiones quedo atrapado… y quisiera decir que como siempre y desde siempre, te tengo también todo el tiempo en el corazón, o en el alma, aunque el “tener”, aún involuntariamente, siempre lleva consigo ese sentido literal de pertenencia y lo cierto es que sin querer gastar mis pocas fuerzas en cuestiones lingüísticas y en el doble filo de las palabras: no te tengo.
Ultimamente me he quedado abstraído, extraviado en esta locura de tormenta de silencios, de preguntas, de dudas, de medias verdades, de inseguridades en abyectas teorías y conclusiones absurdas… y encima de eso la única luz es el instante en el que apareces como un relámpago en esa película sin velos, instante con el que añoro voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo.
Ultimamente temo a la noche y a la luna llena, a la que casé con tu silencio, tu rostro y tu figura, temo al trance que supone recostarme ya no por necesidad sino por el simple hecho de tener el vago recuerdo de que el cuerpo humano debe descansar, temo al trance que en un arrebato de esta locura me obliga algunas noches a reclamarte me regreses eso: voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo. Pero el arrebato desaparece como viene, desaparece en un escalofrío efervescente de ansiedad que literalmente reduce mi cuerpo en un prolongado espasmo cuando en un contragolpe de razón, concluyo que la única verdad es que no te llevaste nada de ello contigo y por el contrario, tras de ti mande todo en estela de ilusiones extraviadas.
Ultimamente me pregunto si existirá un momento futuro en el que sienta que no tiene más embate esta sensación de pertenecerte y que no se aún en qué momento termino de surgir, un momento en el que concluya que no hay más esperanza, un momento en el que ya no pueda estar en esta especie de iluso cautiverio, un momento en el que deje de sentir por ti, un momento en el que no tenga ya la necesidad de descomponerme en un grito de carta al aire, un momento en el que voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo, la escencia y el todo de aquel conversador de irónica fama, regrese a infundirme vida y consciencia nuevamente por lo menos en la tregua de una resignación verdadera.
Ultimamente he tenido que pensar en cambiar la palabra “últimamente” por una frase completa, quizás con más sentido y sin el menor atisbo de la intrínseca ambigüedad de la palabra, últimamente, si: Desde que te fuiste.
Jul 21
Sobrevivo
Sobrevivo en la fósil fotografía
de aquel rincón en tu desván,
en la cajita de cartas
que escondiste en la cómoda,
en aquellas cosas que guardas
y que quizás por casualidad,
mañana, cuando escombres,
serán el sobresalto de un ayer,
la duda que asalte otro presente,
la seña que marque algún futuro.
Nota:
Estos son versos que surgieron mientras leía Miríadas.
Jul 16
Quedo
Queda la palabra,
queda, eco,
queda la fuerza escondida,
queda, reverbera,
queda el llanto silente,
quedo, misterioso,
queda el sonido de la noche,
quedo, contigo.
Queda el eco de tu voz
y con fuerza reverbera…
quedo silente y misterioso
en el sonido de tu noche.
Jul 9
Certezas
No tembló mi cuerpo
al abrazarte
porque tuviera frío,
ni por afán histriónico.
No latió mi corazón
tan fuerte
por el paradójico síncope
del tiempo entre tus brazos…
Fui solo yo, solo yo
nervioso y asustado
porque ahí, entre tu abismo,
feliz, fui…
Vibré completo
en la ignición
del hecho combustible
de quererte,
de tocarte…
de estar
y de existir
solo contigo.
Jul 5
La condena
Cárcel es la certidumbre
y mi domicilio fijo
cuando en el tema es costumbre
que se ignore lo que elijo
ya que solo entre la lumbre
de una pira de humo y mijo,
se deja siempre mi nombre
sin justa razón ni cobijo
a que se consuma el hombre
con lo que se hizo y se dijo.
He tratado de escapar
por la noche en el expreso
y de día sin respirar
por un canal del exceso,
o también al destilar
aquello que puedo en verso.
No lo he podido lograr
ni he estado cerca de eso…
una vez pude apelar
revisión de mi proceso.
Superé largo trámite
solicitando una audiencia
y antes haciendo desquite
preparando mi ponencia,
diciéndome: quien quite
y la juez en concordancia
con la ley -que lo permite-
me perdone la existencia:
regresóme a mi escondite
“por mi bien y en mi defensa”.
Le pregunté causa y cargo
de la perpetua cadena
y causa legal sin embargo
nunca escuché en su condena,
se que fui discriminado
por un “delito” sin pena
y así en estupor amargo
y en la celda que me almacena,
soy hoy carne y soy letargo,
el despojo de esa escena…
Es hermética y bestial
esta caliente prisión
y nunca cede el metal
de su firme construcción,
por ser condena mortal
no me otorga concesión
y me abandona al final
a la errante procesión
cuya tortura real
es cargar la frustración.
Jun 22
El barco
Se desliza frágil y desesperado por el agua
extendiendo velas percudidas ante el sol,
rozan suavemente su delgada manga
las olas que presiente el corazón,
con apenas unos metros la pequeña eslora
flota y sueña a toda hora sin razón.
Se acompaña siempre de gaviotas peregrinas
por amaneceres tranquilos, amarillos,
y la cálida esperanza le moja con las brisas
mientras busca susurrante en viejos puertos,
entonces se detiene a descansar al medio día
para no quebrar la quilla en sus delirios.
Luego, melancólico, surca atardeceres,
persigue el horizonte diariamente
y le revientan día a día entre las corrientes,
mar y viento que en cubierta son su azote,
mientras busca incesante las razones
que estarán en un lugar inexistente.
Y le grita al final, ya de noche y angustiado,
a una luna que observa el mar embravecido,
no cede y es que no se sabe aun perdido,
le pregunta solo el rumbo, pequeñito,
solo crujen sus mampáros, sus sentidos,
solo es que ya naufraga o ya esta hundido.
Jun 16
Del tren suburbano…
en un post microdocumental con imágenes, audio y video.
Estimado lector, si no ha podido conocer y estrenar el Tren Suburbano de la Ciudad de México, hágalo virtualmente en este post y olvídese por un momento de la polémica concesión de su construcción y operación, así como de la demora en las mismas y la calidad que en el futuro posiblemente se juzgue de mala, pero todos estos son temas que no trataré en este post y muy posiblemente en ninguno que escriba mas adelante, solo siéntese y regálese unos minutos observando. Si, sólo aqui en www.ahmlive.com.mx. (ja!)
En días pasados pensé en usted y supuse que le agradaría conocer la última magna obra del transporte capitalino. ¿No usa usted el metro o cualquier otra variante del transporte de masas?, no importa, vea esto como el acto y efecto de conocer aquí lo que estrena la plebe y los afectos al transporte público, que sobra decir, los hay por razones como la conservación del ambiente, la actitud anticapitalista, el gusto por la lectura o la aversión al volante y el caótico tránsito del bloque de concreto que es esta ciudad, sin contar otras tantas que omito para no desviarme más del tema ni causar debates.
Como en cualquier muestra tecnológica o museográfica, permítase leer la guía del visitante.
Sala 1: Galería Fotográfica.
Fotografías del Tren Suburbano ordenadas de forma que dejan entrever diversos aspectos del tema en cuestión:
- Acceso e instalaciones de la terminal Buenavista (fotografías 1-7).
- Aspecto y accesibilidad de andénes (fotografías 8-15).
- Información diversa para el usuario en andénes (fotografías 16-18).
- Permeabilidad de las instalaciones (fotografía 19).
- Vista lateral general del sistema electrico del un tren. (fotografías 20-21).
- Información de seguridad y accesibilidad en el tren (fotografías 22-27).
- Accesibilidad y prestaciones del tren (fotografías 28-32).
- Caprichosas perspectivas (fotografías 33-36).
Sala 2: Viaje en el tren.
Solo advierto que esta es una visión muy general, dése una vuelta y conózcalo, aparte de lo visto aquí hay más cosas que apreciar en los trenes, los sistemas de apertura y desbloqueo de puertas y los interfonos en los vagones son un ejemplo, el botón para la espera de sillas de ruedas, el ambiente del aire acondicionado y las tarjetas de proximidad para acceso al servicio… por el momento, yo ya tengo la mía.
Sin más, solo me resta contar la anécdota durante la realización: Se estaba resurtiendo una de las expendedoras de tarjetas automáticas y casualmente pasé por ahí mientras eso sucedía, alcancé a percatarme de que estaba abierta e instintivamente levante la cámara para fotografiar las tripas del aparato. Al mismo tiempo reacciono el personal de seguridad que acompañaba al que surtía la máquina solicitándome que no tomara fotografías mientras con la mano intentaron tapar el lente tal y como les sucede a los reporteros que graban escenarios violentos, puse cara de lástima y me retire de la escena para un instante después confirmar en la cámara que la foto había alcanzado a ser tomada sin que se dieran cuenta, afortunadamente procuro siempre no usar el flash y no es la primera vez que me sucede pero la actitud de esta gente me hizo sentir como fotógrafo de guerra, como si estuviese descubriendo el mayor acto de corrupción o un secreto de seguridad nacional.
Recomendación
Hablando de fotógrafos de guerra: War Photographer (Fotógrafo de guerra).
Se trata de un documental en el que se hace un breve recorrido por el trabajo de James Nachtwey (http://www.jamesnachtwey.com) quien es talvez el fotógrafo de guerra más reconocido de nuestros tiempos. El dvd puede rentarse en famosa cadena de tiendas de logotipo azul y amarillo dedicada al arrendamiento de películas y juegos de video en diversos formatos.
Tome en cuenta que por el corte el documental contiene algunas escenas que pueden ser no aptas para gente emocionalmente susceptible… y no lo busque por morbo, se decepcionará.
Jun 9
La oficina me festeja…
Hoy desde muy temprano estoy fuera de casa porque regrese a la oficina, donde me esperaban mis socios y compañeros con una gran fiesta… si, una fiesta de papeles, pendientes, citas y una agenda atiborrada con un cerro de requerimientos digno de cualquier alpinista sobre el escritorio… mas algunas risas de cómo quede moteado por la Varicela. Y como diría el famoso cantante brasileño Roberto Carlos: Todo eso sin contar el tremendo impacto con la historia de la chica del coro pues también me encontré con la noticia de que precisamente en ese momento alguien mas renunciaba heredándome algunas cuentas de esas que aunque me gustan, prefiero no tener: cuentas de soporte.
En la mañana que iba hacia la oficina pensaba llegar a mi escritorio y pasar por este blog para dar la primicia de mi regreso a la vida laboral hecha y derecha y sin mi tersa barba de tres semanas y media, pero cuando llegue todo paso tan rápido y la fiesta y la asignación de pendientes se vio tan animada que no se como ni con quien fui a dar hasta los terrenos de un cliente, con quien estoy todavía; porque si, también a mí se me caen los servidores.
Ya extrañaba algo de acción: llegar un lunes temprano y encontrarme con que un cliente en medio de un ataque de asma llama porque por el misterio de la espada de pinocho las cosas no funcionan, salir con mi casco de bombero y disparado como tapón de sidra, llegar al sitio y descubrir que todo es una desconfiguración tan “accidental” como un cuadro de Escher o un error entre la interfaz y la silla y por supuesto, extrañaba malpasarme por la sola afición de fakir y el carácter redentor que me caracterizan porque hay que restaurar el servidor antes de que la gente muera por falta de trabajo y las plantas se marchiten por el exceso de tabaco de la ansiosa chacuaco-secretaria del contador en jefe de la empresa.
¡Pero vaya!, la barrita de progreso de este servidor ya va en el 99%, les dejo porque se esta portando muy bien y no quiero ponerla celosa por pensar un momento en este blog, en sus lectores y lectoras recurrentes y eventuales… no sea que me haga algún berrinche.
Nota: Señor Usuario, cuando dije “Error entre la interfaz y la silla” no quise dar por hecho que siempre es usted o alguien más el que equivoca y no yo, “el de sistemas”, considere seriamente que esta comprobado que el índice de incidencias de fallos por errores de operación -sean involuntarios o por negligencia y en cierta etapa de implementación o desarrollo de un sistema- es mucho más alto que el índice de errores cometidos por el sistema mismo o por quien lo administra. Sino, ¡niéguemelo, niéguemelo!… y se lo digo tal y como en Mátenme porque me muero lo hiciera el doctor que desvivíase por ultimar a un sufridísimo Tin Tan.
Jun 6
De un desplante sonoro…
y de malas prácticas en páginas personales al compás de mi primer post con audio.
Me hizo un desplante el sonido. Si.
En casa estarían todos dormidos, o al menos parecía indicármelo esa sensación de encontrarme enmedio de un zoológico delatado solamente por los débiles y lejanos gruñidos nocturnos. Eventualmente me percataba del hipnótico sonido del vital líquido en el filtro de plataforma de mi acuario y escuche en cierto momento una voz en el departamento de arriba que preguntaba si era mejor un molcajete que un metate, pregunta que aparentemente no obtuvo respuesta, al menos no una audible para mi; quizás solo se trataba una pregunta que el vecino articulaba mientras dormido soñaba que se encontraba en algún mercado durante un viaje turístico.
Soñamos a veces cosas tan absurdas y no tenemos la oportunidad de ver cuánto más absurdo es nuestro sueño escuchado o incluso visto por los demás en tiempo real; al día siguiente talvez solo haya la posibilidad de que nos cuenten la anécdota y nos respondan preguntas que ni recordábamos haber hecho. Pero no tocaré con precisión los temas del sueño por ahora, solo quería acercarlos a la escena en que me encontraba y parte de lo que pasaba por mi mente.
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En internet leía legiones de versos que encontraba de forma aleatoria, versos que siendo compuestos todos por una diversidad de sensaciones y de gente desconocida me construían imágenes de este infinito universo, algunas absurdas, otras borrosas, otras certeras, verdades, fantasías y mentiras, algunos con estructuras libres y otros con estoico tratamiento de la métrica o de la rima consonante. Y vino a mi el ayer y el hoy que inevitablemente sentí descontrolarse cuando China Doll a través del RCA, en la voz y guitarra de Jerry Garcia, inundaron mi habitación haciendome llorar.
El melódico disparo, sin explicaciones, me abrumó.
Entonces el teléfono sonó y lo difuso no era el verso ni el sonido ni el extraño ring de las llamadas en la madrugada, lo único difuso era yo inmerso en el sonido de la música y mi deseo frustrado de no interrumpir lo que escuchaba.
-Bueno…
-Bueeeno…
Y la llamada termino.
Intenté reconocer quien llamó pero se trataba de un número desconocido y regrese a mi habitación, en donde mis pocas y confundidas neuronas por decisión unánime decidían seguir escuchando China Doll hasta que me venciera el sueño. Porque soy amante de la música, a veces es el atajo más directo y sin esfuerzo al interior.
Y esas tonadas estaban ya en la cumbre cuando di un click destinado al infortunio, un click que cargaría el sonido indeseable e imposible de callar de un sitio web que sin consideración me llevó a la inminente frustración de tener que silenciar mi temporal paraíso. Sí, entre a ese sitio y de un momento a otro empezó a escucharse una canción que no supe ni de quien era pero se escuchaba a todo volumen… al no poder encontrar de donde diablos callar esa música, la habitación se convirtió en un ruido de tianguis, en mi computadora el líder de la extinta banda Grateful Dead se veía vencido por el volumen de esa música ajena a mí y tuve que tomar la desición de silenciar todo apagando los altavoces… todo sucedió tan rápido.
Nunca dejo de escuchar precisamente a la mitad una canción que me gusta aunque tenga que esperar unos minutos, es algo que solo debe hacerse por razones justas. Me molestan esos sitios web que en un desplante sonoro nos hacen interrumpir la música que escuchamos.
Por sentido común, porque a todos nos ha pasado, por usabilidad, por estándares y buenas prácticas de diseño, por razones de respeto al ancho de banda y el rendimiento del equipo del usuario que accesa al sitio, por el derecho de la gente de decidir escuchar o no escuchar, además de una diversidad de razones como mi obsesión por el performance y mi música, los reproductores multimedia de los sitios web no deberían escupirnos un sonido sin advertirnos lo que esta por suceder y darnos la posibilidad de callarles ipso-facto.
Debo decir que no me altere tanto porque de cualquier manera era ya muy noche, además, un minuto después de eso se fue la luz y ya no pude escuchar más que mi respiración sin poder ver por lo menos mi nariz…
Audiocréditos:
Editado para este post a partir de extractos de la canción original.
Canción: China Doll
Artista: Grateful Dead (Jerry García),
http://www.dead.net, http://jerrygarcia.com
Albúm: Reckoning, Disco 2 (2006)








