Archivo de 'Bitácora'


La oficina me festeja…

Junio 09th, 2008 | Por las sendas de: Bitácora, Trabajo

Hoy desde muy temprano estoy fuera de casa porque regrese a la oficina, donde me esperaban mis socios y compañeros con una gran fiesta… si, una fiesta de papeles, pendientes, citas y una agenda atiborrada con un cerro de requerimientos digno de cualquier alpinista sobre el escritorio… mas algunas risas de cómo quede moteado por la Varicela. Y como diría el famoso cantante brasileño Roberto Carlos: Todo eso sin contar el tremendo impacto con la historia de la chica del coro pues también me encontré con la noticia de que precisamente en ese momento alguien mas renunciaba heredándome algunas cuentas de esas que aunque me gustan, prefiero no tener: cuentas de soporte.

En la mañana que iba hacia la oficina pensaba llegar a mi escritorio y pasar por este blog para dar la primicia de mi regreso a la vida laboral hecha y derecha y sin mi tersa barba de tres semanas y media, pero cuando llegue todo paso tan rápido y la fiesta y la asignación de pendientes se vio tan animada que no se como ni con quien fui a dar hasta los terrenos de un cliente, con quien estoy todavía; porque si, también a mí se me caen los servidores.

Ya extrañaba algo de acción: llegar un lunes temprano y encontrarme con que un cliente en medio de un ataque de asma llama porque por el misterio de la espada de pinocho las cosas no funcionan, salir con mi casco de bombero y disparado como tapón de sidra, llegar al sitio y descubrir que todo es una desconfiguración tan “accidental” como un cuadro de Escher o un error entre la interfaz y la silla y por supuesto, extrañaba malpasarme por la sola afición de fakir y el carácter redentor que me caracterizan porque hay que restaurar el servidor antes de que la gente muera por falta de trabajo y las plantas se marchiten por el exceso de tabaco de la ansiosa chacuaco-secretaria del contador en jefe de la empresa.

¡Pero vaya!, la barrita de progreso de este servidor ya va en el 99%, les dejo porque se esta portando muy bien y no quiero ponerla celosa por pensar un momento en este blog, en sus lectores y lectoras recurrentes y eventuales… no sea que me haga algún berrinche.

Nota: Señor Usuario, cuando dije “Error entre la interfaz y la silla” no quise dar por hecho que siempre es usted o alguien más el que equivoca y no yo, “el de sistemas”, considere seriamente que esta comprobado que el índice de incidencias de fallos por errores de operación -sean involuntarios o por negligencia y en cierta etapa de implementación o desarrollo de un sistema- es mucho más alto que el índice de errores cometidos por el sistema mismo o por quien lo administra. Sino, ¡niéguemelo, niéguemelo!… y se lo digo tal y como en Mátenme porque me muero lo hiciera el doctor que desvivíase por ultimar a un sufridísimo Tin Tan.

Por ahm; 21:23 hrs. ~ 3 huellas

De mi no alergia…

Mayo 26th, 2008 | Por las sendas de: Anécdotas, Bitácora, En Casa, Salud

Hace semana y media salí de viaje de trabajo con mi socio y compañero DT, el viaje duraría aun no sabíamos si dos días y medio o tres días; había que llegar el jueves en la tarde a nuestro destino, Ixtapan de la Sal, y regresar ya fuera el sábado por la noche o el domingo muy temprano, según viéramos fuera lo mas conveniente en el momento.

La idea del viaje fue asistir a un congreso y sucedió que los días transcurrieron por horas a veces interesantes, a veces muy aburridas, a veces desesperantemente desperdiciadas y a veces muy bien aprovechadas según fueran los temas y los expositores; el viernes por la tarde lo único que me molestaba era un expositor con un ego aplastante y nefasto y dos granitos que me salieron en el brazo derecho. Ese asunto de los granitos más que molestarme me sorprendió ya que no pense que me fueran a picar los moscos, rara vez lo hacen cuando ando de viaje. Y mis granitos me hicieron compañía hasta que llego la noche del sábado cuando entre la entrega de reconocimientos a los asistentes y las palabras de clausura y los etcéteras, llego la medianoche y decidimos regresar al día siguiente.

En la habitación, después de esa suculenta cena a base de carnes, descubrí que los malvados moscos me habían picado tambien en la panza dejándome otros dos granos y uno en la planta del pie. Pero eso no dejo de permitir que pasara una noche muy descansada después de ver algunas tonterías en la televisión gringa que ofrecía el hotel entre sus 50,000 canales… 49,979 de ellos bloqueados.

El domingo nos levantamos a desayunar y platicamos un poco con algunos de los nuevos conocidos, concertando citas para posibles negocios y minutos después de eso salimos. Veníamos en camino cuando por unos momentos sentí que el mundo ardía en un calor infernal, pero eso me pareció delirium tremens pues yo estaba muy agusto en ese hotel y no me quedaba otra cosa mas que regresar a mi DF junto con otros dos granitos que me salieron en una mano, pero esta vez, vi detenidamente ese par de granitos, tan elocuentes y coloraditos que me parecieron tan extraños como un hielo puede ser extraño dentro del horno de la estufa. Y comente con DT que parecía que me había surgido una alergia pero que me parecía algo imposible puesto que nunca he sido alérgico mas que a los reglamentos y a la religión.

Mi madre me esperaba en casa, platiqué unos minutos con ella de lo que había pasado en ese viaje tan corto y tan cerca, terminando por contarle de mi extraña alergia… y medio minuto después estaba enterándome de que ni los moscos me picaron, ni tampoco tengo alergia, lo que tengo es nada mas y nada menos que Varicela… mmm.

No me parecio grave y decidí que el lunes iría al doctor para que me atendieran y ese domingo me dormí casi todo el día, hasta que ya en la nochecita, decidí levantarme a cenar algo… y lo que cené, fue en primer lugar, susto… y en segundo, creo que nada. Traía yo la cara hinchada en donde me salieron cerca de 50 granos y varios de ellos eran enormes, o al menos lo parecían y estaba yo muy cansado; me vi además la panza y la espalda y los brazos y las piernas y todas las demás partes del cuerpo vestidas de un bonito traje de motitas rojas, unas grandotas y otras chiquitas. Quise leer en internet acerca de la varicela, pero lo único que pude hacer fue volver a caer muerto en la cama, hasta que amanecio el lunes.

A medio día la doctora me recetaba un medio kilo de tabletas de todos los colores cada seis horas, cosa que garantizaría mi salud pronta. Eso y la visita al dermatólogo para que la vanidad no fuese un problema futuro por aquello de las cicatrices, “el Dr. Díaz es muy bueno”, me dijo. Salí de con la doctora hacia la farmacia donde me “amputaron” sin decir agua va una buena partida presupuestal. Ya en la tarde tenía fiebre y estaba con el dermatólogo, quien un poco alarmado me dijo que presentaba un cuadro muy severo y que me iba a tener que cambiar el tratamiento de la doctora general porque sus medicinas iban a ser tan eficaces como un tratamiento Mi Alegría, “Yo no se porque les gusta tanto recetar eso del Rapivir”, dijo, así que me recetó un retroviral supuestamente para profesionales: Zovirax 800mg, tan potente que según tumbaría a un gigante, y no solo por su acción medicante sino también por su acción en mi cartera, $1,800 la mugre cajita con 10 pastillas, suficiente dosis para sobrevivir un solo día. Y había que consumirla por 7 días, eso daba un presupuesto de $12,600… con esos números macabramente pensé por un momento que no querían decirme que en realidad lo que tenía era SIDA y que me daban atole con el dedo diciéndome que era una varicela que se me iba a quitar en 15 días… pero el doctor tuvo como buena voluntad el gran detalle de incluir en unas pequeñas letras el nombre genérico de la medicina y eso redujo impresionantemente lo que fue necesario invertir.

Y pasó ya una semana de que se me diagnosticó y encerró por varicela y de que se me lleno el cuerpo de pústulas, algunas marca diablo y otras un remedo de espinilla; No la he pasado realmente mal excepto por los dos primeros días que los pase con fiebre contínua y con unos dolores de cabeza eternos, pero eso ya paso. El verdadero problema ahora es que no he podido salir de aqui y que tengo citas pendientes del trabajo… y se supone que aún me falta como una semana. Esto esta pasando ahora y solo siento que esta semana lo único que podra salvarme es la bendita infraestructura esta con la que me conecto a la oficina y hago desde aqui lo que podría hacer allá… aunque el asunto de la enfermedad es una tentación demasiado grande para no hacer nada… del trabajo digo, porque ya ven que bonito esta este post.

Cuéntenme un chiste… o algo.

Por ahm; 15:47 hrs. ~ 13 huellas