Archivo de 'Reflexiones'


Gente de ciudad

Junio 25th, 2010 | Por las sendas de: 100 Palabras, Reflexiones

Ciudad de México

La gente de esta ciudad vive con prisa, sobrevive a la rutina bajo un sol incandescente, con un cielo gris, correteada por el tiempo que le alcanza inminentemente atrapada en medio del embotellamiento, en el que vampírico hinca sus filosas manecillas para engullirle media vida, a veces sin que se den cuenta, a veces en ataques de ansias o de arrepentimiento, a veces bajo la sombra de una esperanza. Algunos son engañados con la sonrisa de un sueño anunciado por televisión. A pesar de eso algunos escapan ocultos en las páginas de un libro mientras permanecen inmóviles en el autobús.

Por ahm; 01:17 hrs. ~ 2 huellas

De los celulares…

Febrero 05th, 2009 | Por las sendas de: Inwebstigación, Reflexiones, Tecnología

y de nuestra dependencia a veces innecesaria en la tecnología.

Estuve pensando en como iniciaría y en general como abordaría el tema del post de hoy particularmente por dos razones. La primera es que el 10 de noviembre del 2005, en Eventos Aleatorios -uno de mis dos anteriores, descontinuados y despues desaparecidos blogs- ya había escrito un atisbo del contenido de hoy, así que si escribía sobre esto en De mis prólogos y ensayos -ahmlive- debía decir al menos un poco más o algo que le diera un giro mas serio al post en términos generales. La segunda razón para tocar el tema es algo que me ocurrió hace algunos días y que quizás no tenga porque comunicarle a la blogósfera pero finalmente sería el detonante primario del texto de hoy: me asaltaron. Después de pensar un poco en ambas razones, decidí averiguar algunas cosas, recordar e incluso imaginar otras tantas.

En 1983 Rudy Krolopp terminó el diseño del Dynatac 8000x, el peso del aparato era de 800 gramos y medía 33 x 4.5 x 8.9 centímetros; ese mismo año se puso a la venta y para 1984 se habían logrado vender 300,000 unidades. Entonces seguramente mucha gente pensó que el asunto no estaba mal pero como sucede con tantas de las gracias que la tecnología concibe, quizás nadie pensó la revolución que supondría aquel invento. Sé que usted, mi cuasiausente lector, no tenía por que saberlo -yo no lo sabía- pero el Dynatac 8000x es considerado el primer teléfono móvil -o celular- de la historia y sobra decir que para estos tiempos es una herramienta que hace funcionar al mundo. A pesar de que hubo tiempos en los que las cosas sucedían sin este, hoy es mas bien imposible imaginar las cosas sin el en una ciudad como esta pues es uno de los inventos que han cambiado al mundo.

Yo nací y vi por primera vez la luz en los albores de los años 80’s y aunque recuerdo muchas cosas de cuando era niño, solo puedo imaginar algo del mundo adulto de entonces. Quiero creer que muchos de mis pensamientos seguramente distan -hasta cierto punto- de la realidad de aquellos días. En particular recuerdo una ocasión en la que tuve un accidente en auto con mi papá y para avisarle a mi madre tuve que correr como 3 kilómetros hasta llegar a casa; suerte la nuestra al accidentarnos cerca de casa. Pero con esta anécdota en mente me imagino un sinfín de situaciones que no funcionarían igual sin tener a la mano un celular, al menos no de una manera tan práctica y eficiente como puede ser hoy: llamar a un médico o una ambulancia, llamar a su abogado, a su corredor de bolsa -como si todos tuviéramos uno, disculpará usted el ejemplo pero no faltará quien lo considere-, avisar que uno llegará tarde a una cita porque esta detenido en el tránsito, avisar que uno no llegará a casa porque se va a ir de vago, atender llamadas cuando uno esta en la carretera, enviar un mensaje de texto en lugar de llamar para no interrumpir a alguien en una junta… no lo sé, agrégue aquí las situaciones que le vengan a la mente y en las que no podría actuar como puede hacerlo con su celular.

Como todas las tecnologías, el celular primero fue un lujo, tan solo el DynaTAC 8000x costo inicialmente 3,995usd y eso le hacía inaccesible para una mayoría inmensa, pero igualmente con el tiempo se ha hecho accesible para gran parte de la población generalizando así su uso en el día a día de la humanidad, sin embargo, considerando que el mundo funcionó sin celular por siglos, me es preciso preguntarme en que momento aparece la línea que nos haga diferenciar las necesidades y comodidades que la tecnología ofrece junto a la dependencia que desarrollamos en la misma, vamos, sin ir muy lejos le contaré un poco acerca de mi experiencia con estos aparatos.

LG sp510Tuve mi primer celular -un LG sp510- hace cerca de 6 o 7 años y sus prestaciones eran verdaderamente una broma comparadas con las de los teléfonos de hoy. Servía para aquello para lo que Alexander Graham Bell y el mismo Rudy Krolopp habrían pensado que debía servir: hacer y recibir llamadas. No me era posible enviar mensajes, solo recibirlos. La poca vanidad que incluía en sus funciones era un calendario con el que podían agendar unos cuantos eventos y ya el colmo del derroche tecnológico estaba en un par de juegos muy discretos: el blackjack en el que solo se presionaba una tecla para jugar y el puzzle, en el que organizaba de manera progresiva fichitas de numeros del 1 al 15. Nunca me habría hecho falta nada sino es porque en mi trabajo debía informar al instante de cuando lograba vender algo y facilitar los datos del que me compraba… y así estuve yo muy feliz y conforme con el LG sp510 hasta que despues de cerca de 3 años el uso, más algunos accidentes y caídas innecesarias me obligaron a cambiarlo por un modelo más nuevo… y como decimos los mexicanos, fue ahí donde la puerca torció el rabo.

Nokia 6170Para el momento en el que por primera vez pensé que era necesario cambiar el teléfono -necesario porque el que tenía ya a duras penas sonaba- había en el mercado un sinfín de modelos, los había con pantallas azules o a color, con calendarios, agendas, juegos, espacio para notas, cámara fotográfica, chip, puerto infrarojo, conexión wap para internet, ya todos podían enviar y recibir mensajes y los había con otras mil funciones aunque el costo se incrementaba a medida que más funciones tuvieran y por supuesto, aún había modelos más sencillos y accesibles. Pero no, tenía yo que tener un aparato que me gustara y que además de eso, me ofreciera algo más que una pantallita verde y un teclado. No sabía exactamente que debía esperar de un celular pero cuando ví los catálogos y el presupuesto que fijé para esos menesteres, decidí comprar un Nokia 6170, sí, el famosísimo Nokia Acero que se anunciaba en algunas revistas y espectaculares. Con ese teléfono hice y deshice muchas notas en las que escribi pensamientos y cosas del trabajo, mis eventos en la agenda, alarmas, fotografías, mensajes y llamadas… y así estuvo el asunto durante poco mas de 3 años hasta que hace un poco mas de quice días me asaltaron y lo tuve que dejar en manos de mis agresores.

Cuando eso sucedió, lo primero que pensé -dadas las circunstancias de nuestro país- fue en avisar a algunas personas que no respondieran llamadas de mi número y en ese momento me percaté -como me percaté al haber hecho el primer cambio de celular- de que no me sabía un solo número de los de mi directorio ni tenía anotados en ningún lugar los números de mis clientes, amigos y conocidos, solo me sé el número de mi casa… así que en un mail rascuacho avisé a quienes pude, dejando para el anecdotario que un amigo supuso que se trataba de un mail de broma porque creyó que se habían robado mi cuenta de hotmail.

Pasado el asunto de la perdida del celular lógico era que iba a emprender la búsqueda de un nuevo aparato y aquí fue donde se me metio una idea en la cabeza: conseguir un teléfono con conectividad wi-fi, que no es mas que el acceso a redes inalámbricas como la que tiene usted en su casa o trabajo, aquella mediante la cual conecta su computadora al internet cuando está en el aeropuerto o en una cafetería. Ya no quería el telefono para hacer llamadas, enviar mensajes, tomar fotos y guardar notitas… ahora quería un teléfono que me permitiera publicar un post en mi querido blog, actualizar mi twitter, consultar el correo, iniciar sesión en el servidor de mi oficina, buscar en google información acerca del lado por el que masca la iguana, jugar algo entretenido, perder el tiempo, traumarme… y además, tomar una foto de calidad regular, tener muchos gigabytes para notas, versos y posts inconclusos, un teclado de mas de 12 teclas con el que escribir un largo texto no fuese un calvario… más todo lo que pudiese conseguir con cierto presupuesto, que sumado a mis puntos del plan tarifario y a la diferencia del costo del aparato que cubre mi operador me hicieron suponer que podría obtener algo “decente”. Pero cual fue mi sorpresa iPAQ 510cuando me enteré de que pocos eran los aparatos que ofrecian eso a un precio razonable -para mí-. Así que el premio de consolación fue un HP iPAQ 510, tiene la mentada conexión wi-fi y puedo escribir y publicar un post aunque no tiene un teclado de mas de 9 teclas y tampoco una pantallota como la que hubiese querido.

Pero espere, si usted es lector -o lectora- recurrente de este blog puede parecerle frívolo el giro que ha tomando este post, pero a través de la narración de mi experiencia con los celulares no hago más que perseguir precisamente la causa que expuse al principio: una mirada a nuestra dependencia tecnológica y a esa línea que tantas veces a muchos nos lleva al consumismo y a la adquisición de aparatos que no nos son precisamente necesarios y que fuera de muchas justificaciones, a pesar de los beneficios y prácticos que pueden ser, empiezan siendo un capricho y terminan siendo una necesidad inventada.

Para algunos la situación estará más o menos fuera de lugar y es verdad, quizás algunos somos más susceptibles que otros al consumo compulsivo en este rubro, pero es indudable que todos, hasta cierto nivel y muchas veces de manera involuntaria nos hemos vuelto muy dependientes, ¿cuantas veces no se busca el aparato con mas funciones?, ¿cuantas el que nos facilite algo con el menor esfuerzo?, ¿cuantas veces confiamos mas en lo que dice una pantalla que en aquello que por tradición o práctica se sabe que ha funcionado?. De alguna manera quizás sea riesgoso todo esto y estando ya en este punto, me es necesario preguntarme de que otra forma puede avanzar la tecnología sino es a través del consumo de la misma. Es un dilema.

De manera intencional -aunque no absolutista- tómo el asunto de esta dependencia como algo que precisamente nos hace perder parte de esa capacidad que como humanos tenemos para razonar y solucionar problemas, ¿cuantos guardan sus directorios en otro medio que no sea electrónico?, ¿cuantos no reparan en recurrir a calculadoras para hacer la operación más simple?. Es justamente aquí donde se torna complicado visualizar una frontera tanto a nivel personal como social a través de la cual podamos diferenciar en que momento el aprovechamiento de las tecnologías se vuelve una dependencia que lejos de beneficiarnos nos afecte.

La finalidad verdadera de toda ciencia llevada a la práctica -tecnología- es satisfacer una necesidad mediante la adaptación y aplicación de complejas series de conocimientos teóricos y prácticos pero en muchos casos el ser humano esta terminando por adaptarse e inventarse de manera innecesaria algunas necesidades.

En resumen, es ovbio decir que la tecnología debe seguir progresando por el bien de la humanidad y a su vez creo que de manera personal debemos aprender a determinar por nuestro propio bien cuando es necesario y sano su consumo y uso, en la vida cotidiana hay cosas que estamos dejando de hacer porque un aparato nos quita un peso de encima pero muchas veces no comprendemos que por ejemplo el uso de una calculadora para sumar 2 + 2 nos resta una oportunidad para ejercitar la mente a través del cálculo de las operaciones mas simples, no tomamos en cuenta que el uso excesivo de un horno de microondas aumenta nuestro consumo de energía eléctrica (sin tomar en cuenta que ya pocos somos los que sabemos cocinar en una estufa) y tantas otras situaciones que hoy son de lo más común pero que después de todo, de alguna manera son la supresión de actividades mentales o físicas que a través de millones de años de evolución logramos desarrollar.

A pesar de todo, seguramente puede decirse mucho más sobre este tema apoyando teorías, razonamientos y opiniones más serias o con mejores fundamentos mediante estudios que estoy seguro alguien más estará haciendo en estos momentos en materias de sociología, comunicación, tecnología, etc. Mi idea hoy es solo tocar el tema pensando en las experiencias personales o de conocidos y tomando en cuenta que así como hay necesidades que de manera inocente nos inventamos, también hay beneficios en los que sutilmente encontramos satisfaccion en pequeñas comodidades que en otros tiempos no hubiésemos imaginado: ver un dvd en casa, escuchar un stereo que nos permite sentir la música como si estuviésemos en el estudio o el concierto en que fue grabada, un computadora que nos permite trabajar, entretenernos o comunicarnos según la ocasión o porque no, un telefono con chacharas para cada ocasión, como ésta, en la que el contenido del post fue escrito a ratos en el celular y solo editado en la pc para agregar las imágenes necesarias. Esperaría que por lo menos con este juguetito pudiera postear más seguido.

Usted, mi cuasiausente lector@, ¿había considerado el tema anteriormente?, ¿se considera dependiente de la tecnología?, ¿piensa que estoy muy lejos de la realidad?.

Por ahm; 03:21 hrs. ~ 3 huellas

De la donación de órganos…

Diciembre 17th, 2008 | Por las sendas de: Civismo, Cultura, Personal, Reflexiones, Salud

y de una casi conspiración contra los donadores post-mortem.

El hecho de que desde hace algunos años me ronda por la cabeza la idea y plena convicción de ser donador voluntario de órganos cuando el destino me alcance hasta ahora había sido un misterio para usted, mi cuasiausente lector, pero para esto, tristemente me encontre con algunas situaciones que me dejaron saber que la donación de órganos, al menos en México, no es solo un tema de poco arraigo en la conciencia social sino también un asunto del que muchos ignoramos los cómos. Esta ignorancia es en parte consecuencia de la irresponsabilidad y desinterés del personal -autoridades y trabajadores- de las instituciones en las que el pueblo confía su salud. Explicaré esto con detenimiento en la simple crónica de como sucedieron las cosas antes de que pudiese ser yo un donador de órganos hecho y derecho, así, registrado y casi con todo y holograma de autenticidad.

Existen varias razones por las que puedo decir que pensé en ser donador, la primera es que la ciencia es algo que me atrae y en la que me gustaría contribuir, de modo que pensé inicialmente donar todo órgano disponible en mi a una institución educativa o de investigación… tómelo como la alternativa de alguien que sabe que no tiene otra forma (al menos directa) de promover o apoyar un proyecto de investigación, imagínese cuanto bicho y bacteria podría ser cultivada entre mis órganos para ser investigadas. En segundo lugar, no comulgo con la idea de sepultar o convertir en polvitos mágicos -en el caso de la cremación- un montón de carne y huesos que sirvan después de tónico a la memoria; no, si uno muere o sobrevive en la memoria ajena no es en forma de composta o polvo, antes bien sí en una serie de sucesos más o menos trascendentales en las existencias de quienes uno desearía… e incluso en las existencias de quienes uno ni se entera, por ésta razón pienso que esta de más dejar reliquias que sigan ocupando espacio. En tercer lugar, puede ser una oportunidad de vida para quien en el pasillo de la muerte encuentre el modo de construir algo nuevo, trátese incluso del peor de los delincuentes… y es que es por algunos visto que la peor de las escorias se vuelve un personaje de bien cuando ya entregando unas monedas a Caronte, éste decide regresarlo a la vida. Tóme esto último como un gesto inocente de mi parte o como una esperanza necia. La cuarta razón y quizás extrañamente la de mucho mayor peso es la practicidad y la consideración para con quienes van atrás de uno porque sí, uno termina de vivir y se tiende muy cómodo en el lecho de muerte para que lo lleven cargando hasta la tumba, pero además del pequeño detalle de llevar un cuerpo a donde le toque, hay una serie de cuestiones logísticas, económicas y legales que siendo de por sí pesadas las despedidas, el hecho de pagar y encargarse de todo no es algo que emocione a quien sea que se encargue del asunto. Y tiene usted razón cuando piensa que existe la posiblidad de dejar todo arreglado, pagado y apartado antes de que se requiera, puede uno ser muy previsor dentro de las propias posibilidades económicas, pero respóndase con sinceridad si no sería mejor pagar algo de más utilidad que una serie de servicios que usted ni va a “vivir”.

Con todo esto pues, por ayudar a un familiar tuve que donar sangre hace unas semanas y aproveche el viaje para en un módulo de información del Seguro Social preguntar qué debía hacer para donar órganos. La señorita que atendía se estaba maquillando y vaya que era muy bonita y atractiva, no me sorprendería que hubiese pensado que yo le preguntaba eso como mera estrategia de conquista con la intención de hacerle decirse a sí misma “pero que hombre más bondadoso tengo ante mis ojos”… pero ese no es el tema y en cualquier caso, fuese cual fuera su pensamiento, sólo atinó a decirme que no sabría responderme y que esa información me la podrían dar en la oficina de servicio social, al tiempo que mientras sostenía el rímel en la mano derecha con los dedos medio, índice y pulgar, me señalaba con el meñique el camino para llegar a tal lugar en donde minutos mas tarde, me encontré con unas señoras que estaban muy amenas saboreándose un tamal con su respectivo atole; era muy de mañana y los fríos no eran para ignorarse por lo que no me ofendieron ni sus tamales ni su atole a no ser porque yo traía ya medio litro menos de sangre y un hambre de los mil demonios. Entonces una de las señoras respondió a mi pregunta diciendo que no tenía la información que yo requería, pero pudo decirme entre bocado y bocado que tenía idea de que iba a tener que llenar unos formularios y hacer que toda mi familia firmáse documentos, recomendándome al final que lo mejor sería que me presentara para pedir informes en una segunda oficina de servicio social ubicada en otro edificio del centro médico. Con cierta prisa me dirigí a la oficina que amablemente me indicó, en donde otra señora aguardaba no se que señal divina pues después de preguntarle sobre el tema me solicito le permitiera unos minutos. Salió de su cubículo y me dejó esperando hasta que al pasar cerca de 40 minutos pensé que sería mejor idea regresar en otra ocasión pues tenía que irme a trabajar, quizás también había ido por su respectivo atole.

Después de unas semanas regresé al hospital porque el familiar al que le doné la sangre fue intervenido y me quede a cuidarle una noche y un día enteros, tiempo que pude aprovechar para intentar indagar detectivescamente el secreto para entrar a la “órden masónica de los donadores del cuerpo imperpetuo”. Empecé por interrogar a los enfermeros y enfermeras de la sala, luego a los del piso, luego a algunos médicos y la conclusión de todos era mejor preguntar en la oficina de servicio social del piso. Oficina a la que después llegué para ver cómo la encargada en turno hacía una llamada para repetirle mi pregunta a alguien más. Al colgar, lo que supo decirme es que “antes se sacaban unas credenciales”… y eso fue todo. Vaya.

Después de aquello, no sé que desesperaciones cibernéticas me hicieron ir a Yahoo Answers en busca de una respuesta o recomendación y ahí un ente virtual me hizo saber del Cenatra (Centro Nacional de trasplantes). Decidí entonces googlear y accedí sin mayor preámbulo al sitio de tal organismo en busca del link que disipara todas mis dudas y lo encontré en una frase que reza “¿Como puedo ser donador?” que me dirigió a la página con la información pertinente… o al menos a la página que debería tener la información pertinente pues lo único que pude leer fue la frase “En construcción”: Mensaje de sitio en construcción. Regrese a google y encontré la página de la Fundación Nacional de Trasplantes A.C. donde encontre un link que decía “¿Quieres ser donador?” y afirmativamente hice click en él para saber teje y maneje de estos asuntos, pero mire usted lo que encontré: Respuesta a la pregunta ¿Quieres ser donador?. Si usted se tomó la molestia de seguir el link quizás este un poco confundido, pero entérese de que esta usted en el lugar correcto, simplemente es que donde se supone debería estar la información, precisamente el contenido es “ninguno”.

Con todo esto aún regrese al sitio del Cenatra donde obtuve un número de teléfono para llamar y solicitar informes, pero de mis 10 intentos de llamada, solo la contestadora me atendió con un mensaje que informaba que el buzón de voz estaba saturado y que intentara llamar más tarde y fue solo hasta que entre al Mapa de Sitio del Cenatra cuando encontre perdido el link para el registro de donantes: Registro de Donantes. Lo llene y obtuve mi número de folio de donador oficial: 12,690. Ahora solo me resta ir por mi Documento Oficial de Donador, que cabe mencionar, es declarado como irrevocable en la información que se puede leer en el sitio. Ahora sólo me pregunto si de verdad solo hay 12,690 donadores en una población de más de cien millones de habitantes.

Probablemente se este diciendo a usted mismo que después de todo no hay conspiración alguna en estas cuestiones, pero lo que es totalmente cierto es que la cultura de la donación de órganos no esta desde ningún punto de vista siendo promovida aún cuando es para muchos la única esperanza de vida. Podría además pensarse que fui muy tonto al solicitar información en ventanillas, entre personal médico y en un sitio tan falto de seriedad como Yahoo Answers -aunque no por eso a veces divertido y sin contar excepciones- cuando con un par de teclazos en Internet podía haber obtenido la información a la primera, pero la verdad es otra: muchos no tienen acceso a internet y aún cuando todos pudieran googlear felizmente, éste tipo de información debería estar disponible de primera mano en cualquier supuesto centro de información. Por otro lado, todos deberíamos saber de la existencia del Cenatra y tener presentes los cómos, porqués e importancias de este asunto.

Por mi experiencia pude ver que afortunadamente los trámites pueden ser de lo más sencillos, pero de poco sirve tener algo que funciona cuando nadie sabe o puede informar como funciona sin contar que como sociedad estamos muy verdes, faltándonos mucho para entender que cosas tan aparentemente simples como esta pueden lograr algunas diferencias.

Pero dígame, ¿Es usted donador o ha tenido la necesidad de donar en vida?, ¿usted o alguno de sus conocidos recibió órganos por donación o actualmente esta en lista de espera para recepción de uno?, ¿Ha pensado alguna vez en registrarse como donante post-mortem?, ¿porqué?, ¿Qué piensa de la donación de órganos?, si usted no vive en México: ¿En su país se promueve la donación voluntaria de órganos?.

Por último, si esta interesado en estos mensesteres y no ha hecho el trámite, no dude más y llene de una buena vez el formulario que mas le convenga:

Por ahm; 21:10 hrs. ~ 26 huellas

Salvataje

Noviembre 14th, 2008 | Por las sendas de: Cultura, Haiku, Reflexiones, Versos

Picasso
Al mundo salvar
es imposible mientras
se empeñe en morir.

 

Nota:
Haiku inspirado en Idea Relámpago, post de Iván Linares en Aletreando.

 

Por ahm; 02:37 hrs. ~ No hay huellas

Ultimamente

Julio 30th, 2008 | Por las sendas de: Personal, Reflexiones

Ultimamente he estado pensando que quizás ya lo sepas, pero tengo que confesarte que soy de pocas palabras, aunque parezca que basta enfrentarme a unas hojas de papel, a este blog o estar con determinadas personas -no se si afortunadas o desafortunadas- para desbocar el verbo y con ello, paradójicamente granjearme cierta pequeña fama de buen conversador, a tal grado que en el trabajo, por ejemplo, rara vez interrumpo voluntariamente a alguien en sus labores, pero es costumbre que algunos interrumpan su propio trabajo cuando me ven llegar para voltear hacia mi y esperar que me salgan palabras en una alegoría del señor social que no soy y que algunos, al decirles “me retiro”, me pidan que permanezca un tiempo más para seguir charlando como si fuese yo un héroe hablando a sus nietos sobre hazañas con los marines en Vietnam o safaris por el Serengueti en una aventura con el Rinoceronte del Bestiario de Juan José Arreola; petición que rara vez puedo complacer, aunque esa sea otra historia.

Ultimamente he tenido que pensar que el fin de semana indeterminado salí a andar en bicicleta o a caminar sin rumbo, a leer algún libro en la fantasmagórica banca de un jardín o la sombra difusa de un árbol en la que siento luego una lluvia que me hace levantarme la solapa, a tomar una fotografía del rostro de un ángel -dorado aunque inanimado- en Reforma o un tumulto de flores abrazando al viento, a ver lo que todos ven aunque con la cámara en mano, a ver una película en el cine donde no hay nada a que asirme más alla de la butaca, a tomarme un café en una cafetería en la que invariablemente no abro la carta porque querré un express doble para acompañar el libro que leía bajo el árbol, y otro para mirar a la pareja transeúnte, y otro para escuchar a un par de ancianos jugando ajedrez y otro mas para escribir en una servilleta un recordatorio de versos inconclusos que quizás después pierda sin querer… pierdo entre servilletas y papelitos muchos instantes de vida que no podré reconstruir.

A pesar de eso y de no dejar de vivir, últimamente he tenido que notar que he dejado de platicar como antes y las personas de las que hable al principio, suelen preguntarme como estoy o si tengo mucho trabajo; siempre respondo que estoy bien y que trabajo tengo suficiente. Después de un breve silencio -de esos que por alguna razón suelen parecer eternos cuando nos observan- la gente en general parece que quisiera escapar a mi anormal mutismo, o más que anormal, irónicamente, más pronunciado. Entonces me dicen que estoy mas delgado y en ese momento reproduzco en mi cabeza una imagen surrealista en la que me aproximo a mi propia desaparición, así como un cigarrillo que paulatinamente se consume hasta que llega al instante en el que súbito, se esfuma en una vistosa artesanía matemática, tejida en filigranas caprichosas de hilos de viento y de humo. Por eso últimamente he tenido que recordar que siempre he sido muy delgado -más bien flaco- y reconozco que debería preocuparme porque verdaderamente estoy cada vez más delgado, o más flaco. Ultimamente algunos me han preguntado si no duermo y respondo siempre que dormir mucho, desde hace mucho y hasta el momento, no parece ser algo que mi cuerpo necesite porque rara vez me siento cansado o con sueño.

Ultimamente, en general, me dicen que hay algo extraño en mi, algo que no esta bien, algo que recuerda que yo no soy así, algo que parece decir que estoy enfermo o que hay algo que me preocupa.

Ultimamente he tenido que pensar en todo esto y sin tener que concentrarme o rebuscar en el doble fondo que la inconciencia siempre nos esconde, se que sucede que soy un poco menos que la impalpable sombra del conversador que todos conocen porque, a saber, en ti se consume toda mi capacidad de articular palabra en este mundo exterior. Tengo una imagen de ti en el pensamiento, más en el interior, una imagen con metainformación en la que sin proponérmelo repaso día a día la película con todas esas frases y cosas que pasaron. Ultimamente estoy en un trance como aquel en el que el Pescador de ilusiones quedo atrapado… y quisiera decir que como siempre y desde siempre, te tengo también todo el tiempo en el corazón, o en el alma, aunque el “tener”, aún involuntariamente, siempre lleva consigo ese sentido literal de pertenencia y lo cierto es que sin querer gastar mis pocas fuerzas en cuestiones lingüísticas y en el doble filo de las palabras: no te tengo.

Ultimamente me he quedado abstraído, extraviado en esta locura de tormenta de silencios, de preguntas, de dudas, de medias verdades, de inseguridades en abyectas teorías y conclusiones absurdas… y encima de eso la única luz es el instante en el que apareces como un relámpago en esa película sin velos, instante con el que añoro voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo.

Ultimamente temo a la noche y a la luna llena, a la que casé con tu silencio, tu rostro y tu figura, temo al trance que supone recostarme ya no por necesidad sino por el simple hecho de tener el vago recuerdo de que el cuerpo humano debe descansar, temo al trance que en un arrebato de esta locura me obliga algunas noches a reclamarte me regreses eso: voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo. Pero el arrebato desaparece como viene, desaparece en un escalofrío efervescente de ansiedad que literalmente reduce mi cuerpo en un prolongado espasmo cuando en un contragolpe de razón, concluyo que la única verdad es que no te llevaste nada de ello contigo y por el contrario, tras de ti mande todo en estela de ilusiones extraviadas.

Ultimamente me pregunto si existirá un momento futuro en el que sienta que no tiene más embate esta sensación de pertenecerte y que no se aún en qué momento termino de surgir, un momento en el que concluya que no hay más esperanza, un momento en el que ya no pueda estar en esta especie de iluso cautiverio, un momento en el que deje de sentir por ti, un momento en el que no tenga ya la necesidad de descomponerme en un grito de carta al aire, un momento en el que voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo, la escencia y el todo de aquel conversador de irónica fama, regrese a infundirme vida y consciencia nuevamente por lo menos en la tregua de una resignación verdadera.

Ultimamente he tenido que pensar en cambiar la palabra “últimamente” por una frase completa, quizás con más sentido y sin el menor atisbo de la intrínseca ambigüedad de la palabra, últimamente, si: Desde que te fuiste.

Por ahm; 00:33 hrs. ~ 3 huellas

Año nuevo, vieja voluntad

Enero 07th, 2008 | Por las sendas de: Reflexiones

Quisiera no hablar del Año Nuevo, del Año Viejo, tampoco de lo que pasó o va a pasar, mucho menos de lo que “quisiera” que pasara, de repente me parecen temas muy gastados, o será que por mi parte, no debería ser necesario un 31 de diciembre, o un fin de año para reflexionar. Pero no se asusten, no vine a hacer gala de mi amargura, es solo que después de todo, de manera un tanto irónica de acuerdo a lo que van a leer, no puedo negar que fui influenciado para entrar en reflexiones, no muy altas quizás.

Como siempre y como pasó seguramente con todos, hubo cosas buenas, cosas malas, cosas mejores, cosas peores, cosas nuevas y cosas de siempre. No lo digo por sentirme o hacer sentir a alguien mas común que de costumbre, ni por hacer menos aquellas cosas que importaron o más aquellas que no importaron. Lo digo porque todos, salvo extremas excepciones, tenemos algo de común, algo de extraordinarios y ¿porqué no?, también algo extraordinario dentro de lo ordinario, tanto así que la mayoría de las veces no estamos para creer que esas cosas comunes, con las que vivimos todo el tiempo, pueden sorprender a alguien.

Cuando mi madre me pregunta qué me pasa, generalmente le respondo un: Me pasa lo que me tiene que pasar, supongo. No se enojen que no se lo digo a manera de grosería. Y es que a fin de cuentas, por mucho que me quieran contradecir, a todos nos sucede lo que nos tiene que pasar por la simple razón de vivir-existir con nuestras propias causas y consecuencias.

Todo lo digo así nomás y sin el deseo de meternos en honduras que para discusiones filosóficas nos acabamos este y todos los blogs del cybermundo, no por nada los filósofos han trabajado desde tiempos inmemoriales y lo seguirán haciendo; a lo que quiero llegar es solo que la cosa es mas o menos simple en esto del año nuevo y la reflexión y los cambios, porque desde mi punto de vista, lo que cambia para la gran mayoría sólo son números, los calendarios en las paredes, agendas y escritorios porque los días van a seguir siendo los mismos, es decir, iguales.

No quiero ser el aguafiestas porque muchos creemos que todo es una finta de la humanidad hacia la misma humanidad, todos quieren venderse y comprarse a sí mismos la idea de los consabidos propósitos y no hablemos de la gran variedad de ellos; cuando digo que los días seguirán siendo los mismos no lo digo porque de manera intrínseca crea que deban serlo o porque la desesperanza rija, lo digo porque lo que hace la diferencia en este tema de los propósitos es la voluntad y no es necesario ser un genio para saber que las voluntades serán las mismas, aunque cambiemos calendarios y nos inventemos propósitos.

Creo que pocos son los que pueden y quieren sincerarse consigo mismos y reflexionar sobre las cosas de mayor valor y con mayor valor, o aquellas que más deberían importar. Los que logran hacerlo puedo asegurar que no necesitan de un 31 de diciembre, ni de una fiesta, ni de una euforia nisiquiera lejanamente parecida a la de fin de año para hacer lo que tienen que hacer.

Hace unos meses dije espontáneamente una frase: Siempre es bueno tener una razón para empezar el día. Es posible, debo aceptar, que haya leído la frase en algún sitio, pero aquí el problema o el caso no es la autoría, en ese momento lo dije porque la persona con quien hablaba me comentó que había empezado el día con una razón que creía como insignificante. Acepto que la razón de la que me habló no me parecio la más alta, heróica, intelectual o altruista que podía existir, pero finalmente, es mejor hacerse de razones para empezar el día todos los días, no necesariamente habremos de conquistar el mundo a diario con las razones más espectaculares; creo que al final de todas esas pequeñas razones, antes bien, nos conquistamos a nosotros mismos y así encontramos aquello que nos hace sacarle jugo a la vida, sólo hay que sincerarnos con nosotros mismos.

No sé porque en el momento que pensé en escribir esto sentí la sensación de una humanidad esclavizada con números: precios, ofertas, deudas, pagos, cuestas, estadísticas… cifras, cifras y más cifras. Y es verdad que en este mundo todo son matemáticas y números, pero ya saben a que me estoy refiriendo.

En fin, renovarse no debe ser un suceso confinado a una fecha específica.

Por último, soy grinch pero aprecio a mucha gente, les dejo aquí un abrazo para quien lo quiera aceptar, ¡¡es gratis!!. Espero que encuentren a lo largo del año sus mejores razones y que en cuanto encuentren algo, lo conserven, desarrollen, adapten y apliquen a sus necesidades y ¿porqué no?, a las de los demás; espero que puedan encontrar y aceptar sus defectos -si no los conocen- y que puedan hacer un esfuerzo para lidiar con ellos y sobrellevarlos, háganlo también con sus virtudes; cuando deban regalar algo, busquen algo pequeño y llenen el resto de la necesidad con tiempo, personalmente valoro más el tiempo que la cosa material, sobretodo en estos tiempos y en esta caótica ciudad, pero sean sinceros y en lo posible no regalen a quien no deben; no regale esperando que le paguen. Hablando de pagas, ojo, no mida su éxito en dineros, al final de su vida puede descubrir que ganó lo que no necesitaba. Si va a amar, no sea marro, áme en serio, sino sabe lo que quiere, analícese, sino sabe lo que tiene, dése cuenta. También espero que los que sueñen, sigan soñando, que como digo yo: sólo de los sueños que entretejen mi existencia sobrevivo.

Como nota: si aplica para usted, espero que considere no poner árbol natural al final del año, y no porque crea que las tradiciones sean malas, nótese que hablo de los árboles naturales, el planeta no tiene la culpa de nuestros caprichos, de por sí las lucecitas implican un verdadero pandemónium energético; si lo hace no se justifique con esa nefasta razón de que los árboles naturales que se venden en navidad se siembran con el fin de ser talados. Háganme el fabrón cavor. A ver, ¿cuántos de esos árboles sembró usted?, o mejor aún, ¿porqué no tiene un hijo y lo vende como paquete de órganos?.

Por ahm; 01:23 hrs. ~ 2 huellas

Del uso del coche…

Noviembre 26th, 2007 | Por las sendas de: Ciudad, Civismo, Cultura, Reflexiones

y de su uso indiscriminado…

No tengo coche, debo empezar diciendo; pero casi siempre ando en uno, al menos en lo que a trabajo se refiere, porque he tenido la fortuna de trabajar desde siempre en una empresa donde se me consciente mucho y me llevan a donde tenga que ir. Aunque debo también aclarar que no tengo chofer, simplemente, mi “jefe” me lleva y me trae… y pongo jefe entre comillas porque más que jefe-empleado, somos amigos y porque nuestra forma de trabajo ha definido una especie de jerarquía un poco especial… pero esas son otras historias, que a ver si un día platico por aquí y las razones por las que no tengo un coche, las dejaré para otra ocasión.

Resulta que este año, no se si debido a alguna especie de casualidad o “curva de vida” de cuya existencia no estaba yo “enterado”, varias personas cercanas a mí se han estado decidiendo a comprar coche. Quizás la curva de vida a la que me refiero solo sea esa en la que entras en edades o etapas de mayores responsabilidades que normalmente tienen un impacto positivo sobre tu poder adquisitivo, aunque eso no signifique que el positivismo aplicado a ese poder lo haga precisamente muy poderoso… jaja… el caso es que algunos(as) este año, compraron coche o en este momento estan viendo comprar uno. Esto me ha hecho pensar un poco al respecto.

Creo que en esta ciudad hay demasiada gente que usa el coche en forma indiscriminada, conozco gente que si usara el transporte público llegaría en la mitad de tiempo a su trabajo y en el más malo de los casos haría 10 minutos más; mucha de esa gente se queja por tener que atravesar la ciudad entera, del tráfico, de las responsabilidades de tener coche, pagar tenencia, seguro, verificación, licencia, la misma gasolina, las eventuales revisiones y reparaciones… se quejan de no poderse estacionar, de los parquímetros, de los inmovilizadores por estacionarse donde no, de las grúas, de los policías de tránsito y de las eventuales mordidas, de las oficinas de la SETRAVI, de otras oficinas de gobierno, de los que se estacionan en doble fila cuando ellos se estacionan en triple, de los distribuidores y las mejoras viales en construcción o reparación a las que después echaran loas maravillándose de su utilidad.

Creo que un coche es algo que verdaderamente nos puede dar muchas comodidades; una noche cualquiera nos podemos ir a divertir con los amigos, un fin de semana podemos ir a cuernavaca o siplemente a las pirámides de Teotihuacán y todo sin tener que preocuparnos por saber a que hora o de donde sale el último camión. Un día, a cualquier hora podemos arreglar una verdadera emergencia llegando a un hospital con una persona enferma o un herido sin tener que esperar que el vecino o una ambulancia esten disponibles. Podemos ir a andar en bicicleta al ajusco o de día de campo a la marquesa sin tener que objetar nuestros deseos por no tener en que llegar o en que llevar lo que necesitamos llevar, sea por utilitarismo u ocio.

Sin embargo, también creo que mucha gente podría vivir más y más comodamente sin usar su automóvil. Si todos fueramos mas conscientes del tiempo o las comodidades que podemos perder manejando en un coche, seguro tendríamos calles menos congestionadas, tendríamos mas tiempo para leer, para observar, para reflexionar, otros de tenerlo para dormir, para jugar, para VIVIR, o simplemente para no hacer nada y esperar que nos lleven a donde vayamos sin la necesidad de preocuparnos por el camino, porque nos vaya a pegar el imbécil del carril de al lado o hasta de la crisis energética y del muy próximo agotamiento de nuestras reservas de petróleo.

Desafortunadamente, toda esta visión mía tan maravillosa, utópica y de conciencia social en la que todos usamos el coche solo cuando es verdaderamente necesario, se opaca en el momento que tengo que aceptar que el transporte público, en algunas zonas, raya en menos que la mediocridad e inseguridad, sin contar que además, muchas veces y también solo en algunas zonas, es insuficiente. Discriminando en este momento solo puedo justificar el uso indiscriminado del coche por todas esas mujercitas que trabajan y ven por su desarrollo personal yendo a un trabajo o simplemente estudiando porque no tienen nunca porque soportar situaciones que suelen padecer. Discriminando justifico el uso indiscriminado del coche por los minusválidos o personas de capacidades especiales, porque este país no ha previsto jamás una cultura que los haga iguales al resto. Discriminando justifico el uso indiscriminado del coche y por trabajo en solo en aquellos que viven de su coche, como los choferes, transportistas y mensajeros. Discriminando en este momento solo justifico el uso indiscriminado del coche cuando a pesar de que tu destino es muy cercano, solo puedes llegar a el en coche.

Discriminando, para el resto, solo justificaría el uso indiscriminado del coche cuando sepa que pagan lo justo por combustible, por tenencia -que no debería pagarse por justicia-, por un seguro, por una licencia de conducir hecha y derecha, por tener el coche al punto y sin contaminar excesivamente, por usar una autopista que se pago hace una década sin pagar más de lo necesario para mantenerla, por tener un camino que es seguro para el mismo coche.

Al final, discriminando solo justificaría el uso indiscriminado del coche cuando todos sepamos que la única y absoluta opción existente para llegar a otro punto es el coche. Y cuando todo el mundo sepa y este completamente seguro de que no existen problemas con el aspecto de los energéticos, la contaminación, la explotación en la que las grandes empresas armadoras pueden incurrir, y todos esos cuentos hechos realidad -que muchos analistas previeron hace mucho tiempo- con los que el hombre -y la mujer también- ha impactado al mundo y al planeta en sí mismo.

Por ahm; 03:12 hrs. ~ No hay huellas

La misteriosa llama

Noviembre 09th, 2007 | Por las sendas de: Glosa, Personal, Reflexiones, Versos

“A veces no se ve de mi puerta al principio del camino;”
Umberto Eco

No logro ver a veces
del resquicio de mi puerta
al principio del camino,

cual si todas las luces
con que la vida violenta
me esboza algún destino,

se apagasen en las fauces
que la memoria ostenta
con su recurso divino,

yéndome ya de bruces
a la trinchera resuelta
de un llanto cristalino,

y encontrándome entonces
con la fuerza que sustenta
al nuevo yo, mi nuevo sino.

Por ahm; 01:49 hrs. ~ 2 huellas

A veces solo esperas…

Octubre 19th, 2007 | Por las sendas de: Prosa, Reflexiones

A veces te sientas y haces un resumen de lo que sucedio, de lo que se dijo en el día, la semana, el mes… según sea de grave o importante el momento que te lleva a reflexionar.

A veces, a pesar de estar tan lleno, o vacío, encuentras un billón de palabras que decir… o a veces piensas un billón de cosas en silencio.

A veces tienes mil palabras que callar y a veces callas mil palabras que debías decir.

A veces hablas solo con alguien mas, a veces hablas para tí solamente.

A veces gritas en silencio esperando que te escuchen y a veces no te escuchan gritando abiertamente.

A veces, no hablas, solo ves el horizonte, tal vez hasta con la mirada perdida, suspiras y callas, callas silenciosamente solo a la espera de una pregunta, buscas ese como estas, o ese estas bien, o ese que esperas, o ese que piensas, acompañados de un abrazo que te tome calmo y que te mueva el mundo, una cabeza que se recueste en tu pecho, o una mano que tome las tuyas bajo los ecos de una mirada tranquila, una mirada que te espere eternamente, que te espere el par de minutos en silencio que necesitas para desbocar razones.

Por ahm; 01:26 hrs. ~ No hay huellas

Sueño de la Brillante Existencia

Octubre 10th, 2007 | Por las sendas de: Prosa, Reflexiones

Ayer pensaba que era una ilusión ese sitio al que quería llegar, que era una especie de espejismo que me fabricaba yo mismo de una forma inexplicable.

La verdad es que nunca supe hacia donde llegarían mis pasos mientras observaba ese sueño desconocido, no podía describirlo, mucho menos comprenderlo cuando estaba frente a mí; tampoco podía recordarlo cuando súbitamente despertaba entre mis desvelos.

Existía ilusoriamente, paradójicamente y a pesar de mis intentos por no desaparecer de mi propia faz, porque mi faz existía, sabía que existía porque la podían ver los demás, yo los veía también aunque desde la profundidad del océano de mis dudas e interrogantes; Y vagaba junto a la bestia de la incertidumbre por el desierto del desgane, la resignación y la duda constante de mis porqués sin respuesta y mis dóndes y cuándos perdidos de tiempos arcaicos aunque siempre omnipresentes.

De alguna manera la ilusión de una existencia futura mas allá de esos extraños karmas y el constante sueño de llegar a ella me sorprendieron, surgiendo a partir del descubrimiento de una luz que cruzó mi camino de forma inesperada, tan inesperada y sorpresivamente que el salir de aquel letargo me producía calambres y retorcía las vetas de mis casi encarnados pensamientos. Había llegado el momento de transformar, de revertir, de traspasar, de quebrar en mil invisibles partes indivisibles los espejismos, las arenas movedizas en las que hundía el cuerpo, quería descubrir que había mas allá de la eterna extensión de esos desiertos.

Hasta ahora no puedo asegurar que esa luz se cruzó en mi camino o que yo me interpuse alevosamente en el suyo hacia otro punto, desconocido, que aun hoy me pueda ser invisible, solo se que más allá de la ilusión de poder tocar al fin su luz y que su luz me haya tocado, más allá de saber que es la luz con la que veo nuevos caminos, más allá de querer contener el llanto que me explota, más allá de toda palabra que pueda articular, o el verso que me pueda transformar, o el lumen mas brillante que pueda ver, o estrella mas lejana que pueda observar, más allá de todo eso y mucho mas es hoy un sueño latente esta existencia, una paradoja tiempo espacio que me consume, es un hacerlo todo, un hacer pronto, un terminar ya lo que me aleje de esto, un hacer mejor para acercarme mas, un querer todo sin otro fin, en si, que el de acabar rendido bajo el cobijo de su brillante existencia.

Por ahm; 01:24 hrs. ~ No hay huellas