23Jul2010

El abismo

Por las sendas de: Personal, Sueños

La persiana de mi habitación

Es la mañana de un sábado cualquiera y David despierta aunque permanece acostado. A lo lejos se escucha un televisor. David se sienta al borde de la cama y ve que frente a el no hay ninguna persiana azul, en su lugar hay una cortina amarillenta y tan grande que sobresale un metro por el extremo de la ventana; tapa incluso la mitad de la puerta, la puerta azul, aunque no tan azul como la persiana. “¿Y mi persiana?”, se pregunta amodorrado y con vaguedad pero permanece por tiempo indeterminado disfrutando del vaivén de la cortina, que se mece con el viento: la ventana esta abierta, suele dejarla así en la época de las mañanas soleadas. “¿Qué es eso?”, se cuestiona, atinando solo a responderse confundido: “Hay un hueco en la puerta”. Y mira el hueco cada que la cortina sube lo suficiente como redescubriendo un secreto. La cortina le parece una bandera ondeándose.

El hueco es una especie de grieta y esta llena de misterio, es oscura, de hecho es profundamente negra y David solo sabe que la grieta surca la puerta, inicia a escasos cinco centímetros del piso y se extiende hacia arriba ocultando su final detrás de la cortina.

- ¿Hay una sub-puerta a un abismo dentro de mi puerta?
- No, no puede ser.
- Sí, sí puede, lo estoy viendo.
- Lo estamos viendo.
- ¿Entonces?
- Acabas de descubrirlo, en el resquicio de las dos tablas de tu puerta hay un abismo.

La cortina se mece y por momentos David ve la puerta con su abismo. Por momentos ve solo la cortina cubriéndola.

- Un momento, algo se mueve en esa grieta… ¿es una serpiente?
- Sí, es una serpiente, puedes estar seguro de ello… ¿no es curioso?
- El piso esta frío, me pondré los calcetines para acercarme.
- Vamos…
- Pero… ¿qué pasa?, ¿qué es este ataque de lentitud?, ¿qué es esta paradoja del tiempo?
- ¡Muévete!

Trata de alcanzar sus pies pero se mueve tan lentamente que se siente más bien petrificado. El tiempo, que para David ha comenzado a avanzar con brutal lentitud, logra que la cortina apenas se mueva pero la hace flotar ingrávida a la vez que ésta concibe suaves sombras en sus ondas. La luz aumenta por momentos y encandilando a David hace que todo sea muy difuso. El movimiento de la cortina y los haces de luz han logrado que la habitación parezca algo divino.

- ¿Y la serpiente?

David ve sus pies pero voltea y sabe que la serpiente sale de su escondite con fluidez, sinuosa y sin demora aunque con el sigilo propio del depredador. La serpiente esta ahí, él lo sabe porque la cortina comienza a delatar las reptantes escamas así como los cuerpos dormidos son delatados por las sábanas. La serpiente crece y se eleva con autoridad detrás de la cortina. Por más que se esfuerza, David no puede casi moverse, ahora no sabe si es por la paradoja del tiempo o porque tiene un ataque de pánico.

- Tengo miedo.
- ¿Y los calcetines?
- La serpiente… ¿De dónde salió?
- Los calcetines…
- Apenas termino de ponérmelos.
- Alcanza la cortina tan rápidamente como esta lentitud te deje… o tan rápidamente como la angustia lo permita.

Después de sentir que ha corrido diez kilómetros David se ha movido apenas un metro y ya extiende una pierna para descubrir la serpiente, recoge los brazos contra el pecho y toca la cortina con la punta del pie, aunque ésta se ha hinchado tanto como la vela de un barco a barlovento: ha crecido con la ayuda del viento que es ahora un huracán. Los papeles del escritorio dan vueltas por la habitación, los muebles vibran en silencio. David está en el ojo de un huracán y la cortina finalmente empieza a cubrirlo como un velo de luz… aunque por su centro se esta tornando oscuro, oscuro como las fauces de una serpiente. El no se da cuenta pero ya no se mueve, solo permanece con los brazos contra el pecho y la pierna extendida, viendo hacia arriba, hacia el abismo.

- No entiendo…
- Tengo miedo…
- ¡Te esta cubriendo por completo!

Y David abre los ojos…

- Sí…
- Estas despierto…
- Estoy seguro de que esa serpiente era una cobra.
- Nunca viste a la serpiente, no claramente.
- Estoy seguro de que ahí estaba.
- Ahí estaba…

Es la mañana de un sábado cualquiera y David, aunque despierto, permanece acostado. Ve su persiana azul, amodorrado la mira apenas mecerse con el viento y disfruta de ese vaivén por tiempo indeterminado: la ventana esta abierta, suele dejarla así en la época de las mañanas soleadas. A lo lejos se escucha un televisor.

- En la puerta no hay ningún abismo.
- No, el abismo es este en el que vivo.

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Por ahm; 22:40 hrs. ~ 2 huellas

6Jul2010

¿Será difícil?

Por las sendas de: Ficciones, Narración y Cuento

Tren Suburbano, Ciudad de Mexico

Tras el pequeño incidente, Teresa quedó perdidamente enamorada, no fue el carácter distraído ni la tartamudez del momento la que le hizo enamorarse, tampoco fue el canto optimista de la pordiosera en la estación del tren, fue solo la mirada que sostuvo con el joven por apenas un instante. Tras chocar entre sí, levantarse del piso, sacudirse las ropas y verificar que ambos estaban sin daños, lo único que él dijo fue “lo siento” y ruborizado, salió corriendo.

Los jefes de estación, que vieron la escena, salieron de su cubículo para preguntar a Teresa si se encontraba bien, ella solo asintió mientras veía al muchacho perderse en el tumulto. “Si fuese por mí, por el doctor y por mi madre, me iría corriendo tras él… pero llevo seis meses desempleada, no puedo posponer mi entrevista de hoy”.

El doctor era su casero, a quien le urgía que desocupara el departamento por atraso en los pagos. A su madre ya le urgía que se casara. A Teresa solo le urgía tener empleo… y enamorarse. Nunca había encontrado eso que ni ella misma sabía describir.

Por la noche pensó en regresar al día siguiente a la estación, a la misma hora y con la esperanza de encontrar nuevamente al joven. Apenas se su nombre: Fernando. Eso se leía en el bordado de su camisa. ¿Será difícil?, se preguntó. Un instante después quedó dormida y una lágrima alcanzó a salir de entre sus párpados.

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Por ahm; 02:20 hrs. ~ 2 huellas

25Jun2010

Gente de ciudad

Por las sendas de: 100 Palabras, Reflexiones

Ciudad de México

La gente de esta ciudad vive con prisa, sobrevive a la rutina bajo un sol incandescente, con un cielo gris, correteada por el tiempo que le alcanza inminentemente atrapada en medio del embotellamiento, en el que vampírico hinca sus filosas manecillas para engullirle media vida, a veces sin que se den cuenta, a veces en ataques de ansias o de arrepentimiento, a veces bajo la sombra de una esperanza. Algunos son engañados con la sonrisa de un sueño anunciado por televisión. A pesar de eso algunos escapan ocultos en las páginas de un libro mientras permanecen inmóviles en el autobús.

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Por ahm; 01:17 hrs. ~ 2 huellas

17Jun2010

Recuerdo

Por las sendas de: 10min, Cronometrados, Personal

Psicoglobos

Recuerdo esa sonrisa que invita a sobrevivir, me miraba como cuando los niños miran el cielo sin esperar nada más que la belleza del sol, de la lluvia o de la nube que pasa solo porque tiene que pasar, no era esa sonrisa obligada o la que inquiere o espera algo, era la sonrisa de quien sonríe porque tiene que sonreír o sino se le marchita el alma.

A mí casi se me ha olvidado sonreír. Me río de los buenos chistes, aquellos que son buenos para mi humor, me río de las situaciones estúpidas para las que mi cerebro no tiene otra respuesta más lógica como las ironías que se suceden en la vida diaria, me río de los perros que no pueden alcanzar al gato que al final de una carrera se les escapa trepándose a un árbol para quedarse ahí lamiéndose las patas mientras el perro jadea debajo entre ladridos. Sí, me río cuando algo me dice explícitamente que debo reír, pero he caído en la cuenta de que mi risa es casi mecánica, una respuesta cerebral, casi he olvidado sonreír.

He olvidado sonreír solo porque me he despertado nuevamente, porque el pajarito que esta junto a mí en la banca del jardín busca la mejor ramita para construir su nido, he olvidado sonreír porque aún existe el sol en primavera y la lluvia en el verano, las hojas secas en otoño y un frío infernal en el invierno. Sí, infernal, es que soy muy friolento.

Recuerdo que un día sonreía porque debía sonreír o si no se me marchitaba el alma, pero eso era antes de que lo que quedaba de mi inocente sonrisa se fuera tras tu silvestre sonrisa. Yo me he quedado sin nada. Sí, así siento.

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Por ahm; 01:28 hrs. ~ 3 huellas

13Jun2010

No estaba loco

Psicoglobos

El creía que estaba loco. Creía que estaba loco porque estaban ocurriendo cosas extrañas. Olvidaba cosas, marcaba equivocadamente el teléfono cuando debía llamar a la oficina para pedir un dato. Creía que estaba loco porque su cabeza estaba trabajando a mil, a millón por hora pero dispersamente, creía que estaba loco porque en esa dispersión veía todo de colores, el cielo era azul número cinco, el sol era amarillo oro, las rosas eran rosa mexicano, las hojas del árbol marchito eran verde dólar y las monedas de su bolsillo le parecían la mejor colección numismática. Creía que estaba loco porque tenía extrañas visiones, se veía en un mundo salido de una película de Tim Burton. Y la música de esos días parecía tocada por la mismísima banda del Sargento Pimienta el día de la liberación de Pepperland. Y empezaba a temer. Pero no, no estaba loco. Se dió cuenta de que el número equivocado que marcaba era el de ella, siempre el de ella. Se dió cuenta de que los colores tenían otro significado, o mejor aún, las cosas tenían colores más vivos, la vida en sí. No, no estaba loco, no era una película de Tim Burton, simplemente estaba enamorado. En todo caso, estaba loco de amor, no todos los días le ocurría. Pero su doctora, aquella que recibía todas las llamadas equivocadas, le recordó que por su bien dejara de tomar Red Bull. Es que era hipocondriaco.

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Por ahm; 13:27 hrs. ~ No hay huellas

11May2010

Las nubes, las hojas, el hombre

Por las sendas de: Narración y Cuento, Personal, Prosa

Campos Dorados

Salió ese día, temprano, sin rumbo. Anduvo hasta tarde y comenzó a divagar hasta que se detuvo dándose cuenta de que la nube camina como el hombre, también el cúmulo de hojas camina como el hombre: un viento les mueve como la razón mueve al hombre. Y vió que una nube era tan anaranjada como las hojas secas y como el color del hambre. Quiso alimentar su alma con aquella develación pero perdió el hilo entre tanto pensamiento como cuando la efervescencia de un golpe de calor nubla la vista. Al instante, una ráfaga de viento pasó y removió el filosófico cúmulo de hojas sobre el que se había detenido, el piso estaba limpio, alzó luego la vista y ahogó la voz, la nube tampoco estaba. Siguió su camino aunque nadie volvió a verle.

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Por ahm; 00:42 hrs. ~ 5 huellas

10May2010

Acrósticos (Ejersucio)

Por las sendas de: Experimento, Personal, Versos

Espejismo
Estuve de noche
solo contemplando la luna,
permanecí inmóvil, casi durmiente
en su pálida mirada,
juntos fuimos, eso creía,
intuí que me quería,
sólo silencio escuché
mientras le hablaba,
o eso me parecía.

Suspiro
Siempre me supuse…
una noche me encontré
soñando contigo, verdadero,
primero en silencio
inventándome noches,
reescribiendo futuros,
ondeando banderas.

Cacerola
Carnes, legumbres, semillas,
ansiosas de trascender
causando ovación valientes
en un coliseo de metal,
rodando sobre sus cuerpos
obtenien todos dorados,
libres de microbios, sabrosas,
alimento van a ser.

 

Nota:
Para el ejercicio Acróstico Jugletón, de Difícil de Juglar.

 

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Por ahm; 01:57 hrs. ~ No hay huellas

10May2010

Hoy (Ejersucio)

Por las sendas de: Experimento, Personal, Versos

Hoy abrazo el recuerdo en la mirada,
Hoy observo al tiempo que me borra,
Hoy escucho al viento que me calla,
Hoy paladeo el salitre de mi llanto,
Hoy percibo un dejo del abismo…
Pero siempre sabré que algún día fui.

 

Nota:
Para el ejercicio Poemas para pegar en el refri.

 

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Por ahm; 01:48 hrs. ~ No hay huellas

6May2010

Invocación

Por las sendas de: Experimento, Personal, Versos

Pienso en la cauda de Crono,
en su inevitable avance
y su negro y parco designio.

Deseo el déjà vu, la regresión,
y un reloj sin manecillas
para permanecer en tu Olimpo.

Espero que el aullido del tiempo,
como lobo, llene otra vez la luna,
para amarte, otra vez, con otra forma.

 

Nota:
Inspirado en el ejercicio Te receto un poema, de Difícil de Juglar.

 

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Por ahm; 00:10 hrs. ~ No hay huellas

29Abr2010

Cuántas

Por las sendas de: Personal, Versos

Hoy empecé a preguntármelo, por mí,
por quien a veces imagino que fui
sin solo sospecharlo, solo siendo,
por quien ahora siento que más no soy
con tan solo pensarlo sin dudar.

Hoy empecé a preguntármelo, por tí,
por quien a veces recuerdo que fuiste
sin solo sospecharlo, solo siendo,
por quien ahora entiendo nunca fuiste
por la sola elección de no quererlo.

Cuántas cosas no pasaron, cuántas sí,
cuántas olas sin navío surcaste,
cuántas llamas ilusas arriesgaste,
cuántas ramas intactas conservaste,
cuántas voces silentes mantuviste.

Hoy empecé a preguntármelo, ¿cuántas?,
¿con cuántas dudas se agota un corazón?,
¿con cuántas dudas podré sobrevivir?,
¿cuántas dudas ya no tienen solución?,
¿cuántas llevan tu nombre como causa?.

 

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Por ahm; 01:24 hrs. ~ No hay huellas

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