De los celulares…

Febrero 05th, 2009 | Por las sendas de: Inwebstigación, Reflexiones, Tecnología

y de nuestra dependencia a veces innecesaria en la tecnología.

Estuve pensando en como iniciaría y en general como abordaría el tema del post de hoy particularmente por dos razones. La primera es que el 10 de noviembre del 2005, en Eventos Aleatorios -uno de mis dos anteriores, descontinuados y despues desaparecidos blogs- ya había escrito un atisbo del contenido de hoy, así que si escribía sobre esto en De mis prólogos y ensayos -ahmlive- debía decir al menos un poco más o algo que le diera un giro mas serio al post en términos generales. La segunda razón para tocar el tema es algo que me ocurrió hace algunos días y que quizás no tenga porque comunicarle a la blogósfera pero finalmente sería el detonante primario del texto de hoy: me asaltaron. Después de pensar un poco en ambas razones, decidí averiguar algunas cosas, recordar e incluso imaginar otras tantas.

En 1983 Rudy Krolopp terminó el diseño del Dynatac 8000x, el peso del aparato era de 800 gramos y medía 33 x 4.5 x 8.9 centímetros; ese mismo año se puso a la venta y para 1984 se habían logrado vender 300,000 unidades. Entonces seguramente mucha gente pensó que el asunto no estaba mal pero como sucede con tantas de las gracias que la tecnología concibe, quizás nadie pensó la revolución que supondría aquel invento. Sé que usted, mi cuasiausente lector, no tenía por que saberlo -yo no lo sabía- pero el Dynatac 8000x es considerado el primer teléfono móvil -o celular- de la historia y sobra decir que para estos tiempos es una herramienta que hace funcionar al mundo. A pesar de que hubo tiempos en los que las cosas sucedían sin este, hoy es mas bien imposible imaginar las cosas sin el en una ciudad como esta pues es uno de los inventos que han cambiado al mundo.

Yo nací y vi por primera vez la luz en los albores de los años 80’s y aunque recuerdo muchas cosas de cuando era niño, solo puedo imaginar algo del mundo adulto de entonces. Quiero creer que muchos de mis pensamientos seguramente distan -hasta cierto punto- de la realidad de aquellos días. En particular recuerdo una ocasión en la que tuve un accidente en auto con mi papá y para avisarle a mi madre tuve que correr como 3 kilómetros hasta llegar a casa; suerte la nuestra al accidentarnos cerca de casa. Pero con esta anécdota en mente me imagino un sinfín de situaciones que no funcionarían igual sin tener a la mano un celular, al menos no de una manera tan práctica y eficiente como puede ser hoy: llamar a un médico o una ambulancia, llamar a su abogado, a su corredor de bolsa -como si todos tuviéramos uno, disculpará usted el ejemplo pero no faltará quien lo considere-, avisar que uno llegará tarde a una cita porque esta detenido en el tránsito, avisar que uno no llegará a casa porque se va a ir de vago, atender llamadas cuando uno esta en la carretera, enviar un mensaje de texto en lugar de llamar para no interrumpir a alguien en una junta… no lo sé, agrégue aquí las situaciones que le vengan a la mente y en las que no podría actuar como puede hacerlo con su celular.

Como todas las tecnologías, el celular primero fue un lujo, tan solo el DynaTAC 8000x costo inicialmente 3,995usd y eso le hacía inaccesible para una mayoría inmensa, pero igualmente con el tiempo se ha hecho accesible para gran parte de la población generalizando así su uso en el día a día de la humanidad, sin embargo, considerando que el mundo funcionó sin celular por siglos, me es preciso preguntarme en que momento aparece la línea que nos haga diferenciar las necesidades y comodidades que la tecnología ofrece junto a la dependencia que desarrollamos en la misma, vamos, sin ir muy lejos le contaré un poco acerca de mi experiencia con estos aparatos.

LG sp510Tuve mi primer celular -un LG sp510- hace cerca de 6 o 7 años y sus prestaciones eran verdaderamente una broma comparadas con las de los teléfonos de hoy. Servía para aquello para lo que Alexander Graham Bell y el mismo Rudy Krolopp habrían pensado que debía servir: hacer y recibir llamadas. No me era posible enviar mensajes, solo recibirlos. La poca vanidad que incluía en sus funciones era un calendario con el que podían agendar unos cuantos eventos y ya el colmo del derroche tecnológico estaba en un par de juegos muy discretos: el blackjack en el que solo se presionaba una tecla para jugar y el puzzle, en el que organizaba de manera progresiva fichitas de numeros del 1 al 15. Nunca me habría hecho falta nada sino es porque en mi trabajo debía informar al instante de cuando lograba vender algo y facilitar los datos del que me compraba… y así estuve yo muy feliz y conforme con el LG sp510 hasta que despues de cerca de 3 años el uso, más algunos accidentes y caídas innecesarias me obligaron a cambiarlo por un modelo más nuevo… y como decimos los mexicanos, fue ahí donde la puerca torció el rabo.

Nokia 6170Para el momento en el que por primera vez pensé que era necesario cambiar el teléfono -necesario porque el que tenía ya a duras penas sonaba- había en el mercado un sinfín de modelos, los había con pantallas azules o a color, con calendarios, agendas, juegos, espacio para notas, cámara fotográfica, chip, puerto infrarojo, conexión wap para internet, ya todos podían enviar y recibir mensajes y los había con otras mil funciones aunque el costo se incrementaba a medida que más funciones tuvieran y por supuesto, aún había modelos más sencillos y accesibles. Pero no, tenía yo que tener un aparato que me gustara y que además de eso, me ofreciera algo más que una pantallita verde y un teclado. No sabía exactamente que debía esperar de un celular pero cuando ví los catálogos y el presupuesto que fijé para esos menesteres, decidí comprar un Nokia 6170, sí, el famosísimo Nokia Acero que se anunciaba en algunas revistas y espectaculares. Con ese teléfono hice y deshice muchas notas en las que escribi pensamientos y cosas del trabajo, mis eventos en la agenda, alarmas, fotografías, mensajes y llamadas… y así estuvo el asunto durante poco mas de 3 años hasta que hace un poco mas de quice días me asaltaron y lo tuve que dejar en manos de mis agresores.

Cuando eso sucedió, lo primero que pensé -dadas las circunstancias de nuestro país- fue en avisar a algunas personas que no respondieran llamadas de mi número y en ese momento me percaté -como me percaté al haber hecho el primer cambio de celular- de que no me sabía un solo número de los de mi directorio ni tenía anotados en ningún lugar los números de mis clientes, amigos y conocidos, solo me sé el número de mi casa… así que en un mail rascuacho avisé a quienes pude, dejando para el anecdotario que un amigo supuso que se trataba de un mail de broma porque creyó que se habían robado mi cuenta de hotmail.

Pasado el asunto de la perdida del celular lógico era que iba a emprender la búsqueda de un nuevo aparato y aquí fue donde se me metio una idea en la cabeza: conseguir un teléfono con conectividad wi-fi, que no es mas que el acceso a redes inalámbricas como la que tiene usted en su casa o trabajo, aquella mediante la cual conecta su computadora al internet cuando está en el aeropuerto o en una cafetería. Ya no quería el telefono para hacer llamadas, enviar mensajes, tomar fotos y guardar notitas… ahora quería un teléfono que me permitiera publicar un post en mi querido blog, actualizar mi twitter, consultar el correo, iniciar sesión en el servidor de mi oficina, buscar en google información acerca del lado por el que masca la iguana, jugar algo entretenido, perder el tiempo, traumarme… y además, tomar una foto de calidad regular, tener muchos gigabytes para notas, versos y posts inconclusos, un teclado de mas de 12 teclas con el que escribir un largo texto no fuese un calvario… más todo lo que pudiese conseguir con cierto presupuesto, que sumado a mis puntos del plan tarifario y a la diferencia del costo del aparato que cubre mi operador me hicieron suponer que podría obtener algo “decente”. Pero cual fue mi sorpresa iPAQ 510cuando me enteré de que pocos eran los aparatos que ofrecian eso a un precio razonable -para mí-. Así que el premio de consolación fue un HP iPAQ 510, tiene la mentada conexión wi-fi y puedo escribir y publicar un post aunque no tiene un teclado de mas de 9 teclas y tampoco una pantallota como la que hubiese querido.

Pero espere, si usted es lector -o lectora- recurrente de este blog puede parecerle frívolo el giro que ha tomando este post, pero a través de la narración de mi experiencia con los celulares no hago más que perseguir precisamente la causa que expuse al principio: una mirada a nuestra dependencia tecnológica y a esa línea que tantas veces a muchos nos lleva al consumismo y a la adquisición de aparatos que no nos son precisamente necesarios y que fuera de muchas justificaciones, a pesar de los beneficios y prácticos que pueden ser, empiezan siendo un capricho y terminan siendo una necesidad inventada.

Para algunos la situación estará más o menos fuera de lugar y es verdad, quizás algunos somos más susceptibles que otros al consumo compulsivo en este rubro, pero es indudable que todos, hasta cierto nivel y muchas veces de manera involuntaria nos hemos vuelto muy dependientes, ¿cuantas veces no se busca el aparato con mas funciones?, ¿cuantas el que nos facilite algo con el menor esfuerzo?, ¿cuantas veces confiamos mas en lo que dice una pantalla que en aquello que por tradición o práctica se sabe que ha funcionado?. De alguna manera quizás sea riesgoso todo esto y estando ya en este punto, me es necesario preguntarme de que otra forma puede avanzar la tecnología sino es a través del consumo de la misma. Es un dilema.

De manera intencional -aunque no absolutista- tómo el asunto de esta dependencia como algo que precisamente nos hace perder parte de esa capacidad que como humanos tenemos para razonar y solucionar problemas, ¿cuantos guardan sus directorios en otro medio que no sea electrónico?, ¿cuantos no reparan en recurrir a calculadoras para hacer la operación más simple?. Es justamente aquí donde se torna complicado visualizar una frontera tanto a nivel personal como social a través de la cual podamos diferenciar en que momento el aprovechamiento de las tecnologías se vuelve una dependencia que lejos de beneficiarnos nos afecte.

La finalidad verdadera de toda ciencia llevada a la práctica -tecnología- es satisfacer una necesidad mediante la adaptación y aplicación de complejas series de conocimientos teóricos y prácticos pero en muchos casos el ser humano esta terminando por adaptarse e inventarse de manera innecesaria algunas necesidades.

En resumen, es ovbio decir que la tecnología debe seguir progresando por el bien de la humanidad y a su vez creo que de manera personal debemos aprender a determinar por nuestro propio bien cuando es necesario y sano su consumo y uso, en la vida cotidiana hay cosas que estamos dejando de hacer porque un aparato nos quita un peso de encima pero muchas veces no comprendemos que por ejemplo el uso de una calculadora para sumar 2 + 2 nos resta una oportunidad para ejercitar la mente a través del cálculo de las operaciones mas simples, no tomamos en cuenta que el uso excesivo de un horno de microondas aumenta nuestro consumo de energía eléctrica (sin tomar en cuenta que ya pocos somos los que sabemos cocinar en una estufa) y tantas otras situaciones que hoy son de lo más común pero que después de todo, de alguna manera son la supresión de actividades mentales o físicas que a través de millones de años de evolución logramos desarrollar.

A pesar de todo, seguramente puede decirse mucho más sobre este tema apoyando teorías, razonamientos y opiniones más serias o con mejores fundamentos mediante estudios que estoy seguro alguien más estará haciendo en estos momentos en materias de sociología, comunicación, tecnología, etc. Mi idea hoy es solo tocar el tema pensando en las experiencias personales o de conocidos y tomando en cuenta que así como hay necesidades que de manera inocente nos inventamos, también hay beneficios en los que sutilmente encontramos satisfaccion en pequeñas comodidades que en otros tiempos no hubiésemos imaginado: ver un dvd en casa, escuchar un stereo que nos permite sentir la música como si estuviésemos en el estudio o el concierto en que fue grabada, un computadora que nos permite trabajar, entretenernos o comunicarnos según la ocasión o porque no, un telefono con chacharas para cada ocasión, como ésta, en la que el contenido del post fue escrito a ratos en el celular y solo editado en la pc para agregar las imágenes necesarias. Esperaría que por lo menos con este juguetito pudiera postear más seguido.

Usted, mi cuasiausente lector@, ¿había considerado el tema anteriormente?, ¿se considera dependiente de la tecnología?, ¿piensa que estoy muy lejos de la realidad?.

Por ahm; 03:21 hrs. ~ 3 huellas

De la donación de órganos…

Diciembre 17th, 2008 | Por las sendas de: Civismo, Cultura, Personal, Reflexiones, Salud

y de una casi conspiración contra los donadores post-mortem.

El hecho de que desde hace algunos años me ronda por la cabeza la idea y plena convicción de ser donador voluntario de órganos cuando el destino me alcance hasta ahora había sido un misterio para usted, mi cuasiausente lector, pero para esto, tristemente me encontre con algunas situaciones que me dejaron saber que la donación de órganos, al menos en México, no es solo un tema de poco arraigo en la conciencia social sino también un asunto del que muchos ignoramos los cómos. Esta ignorancia es en parte consecuencia de la irresponsabilidad y desinterés del personal -autoridades y trabajadores- de las instituciones en las que el pueblo confía su salud. Explicaré esto con detenimiento en la simple crónica de como sucedieron las cosas antes de que pudiese ser yo un donador de órganos hecho y derecho, así, registrado y casi con todo y holograma de autenticidad.

Existen varias razones por las que puedo decir que pensé en ser donador, la primera es que la ciencia es algo que me atrae y en la que me gustaría contribuir, de modo que pensé inicialmente donar todo órgano disponible en mi a una institución educativa o de investigación… tómelo como la alternativa de alguien que sabe que no tiene otra forma (al menos directa) de promover o apoyar un proyecto de investigación, imagínese cuanto bicho y bacteria podría ser cultivada entre mis órganos para ser investigadas. En segundo lugar, no comulgo con la idea de sepultar o convertir en polvitos mágicos -en el caso de la cremación- un montón de carne y huesos que sirvan después de tónico a la memoria; no, si uno muere o sobrevive en la memoria ajena no es en forma de composta o polvo, antes bien sí en una serie de sucesos más o menos trascendentales en las existencias de quienes uno desearía… e incluso en las existencias de quienes uno ni se entera, por ésta razón pienso que esta de más dejar reliquias que sigan ocupando espacio. En tercer lugar, puede ser una oportunidad de vida para quien en el pasillo de la muerte encuentre el modo de construir algo nuevo, trátese incluso del peor de los delincuentes… y es que es por algunos visto que la peor de las escorias se vuelve un personaje de bien cuando ya entregando unas monedas a Caronte, éste decide regresarlo a la vida. Tóme esto último como un gesto inocente de mi parte o como una esperanza necia. La cuarta razón y quizás extrañamente la de mucho mayor peso es la practicidad y la consideración para con quienes van atrás de uno porque sí, uno termina de vivir y se tiende muy cómodo en el lecho de muerte para que lo lleven cargando hasta la tumba, pero además del pequeño detalle de llevar un cuerpo a donde le toque, hay una serie de cuestiones logísticas, económicas y legales que siendo de por sí pesadas las despedidas, el hecho de pagar y encargarse de todo no es algo que emocione a quien sea que se encargue del asunto. Y tiene usted razón cuando piensa que existe la posiblidad de dejar todo arreglado, pagado y apartado antes de que se requiera, puede uno ser muy previsor dentro de las propias posibilidades económicas, pero respóndase con sinceridad si no sería mejor pagar algo de más utilidad que una serie de servicios que usted ni va a “vivir”.

Con todo esto pues, por ayudar a un familiar tuve que donar sangre hace unas semanas y aproveche el viaje para en un módulo de información del Seguro Social preguntar qué debía hacer para donar órganos. La señorita que atendía se estaba maquillando y vaya que era muy bonita y atractiva, no me sorprendería que hubiese pensado que yo le preguntaba eso como mera estrategia de conquista con la intención de hacerle decirse a sí misma “pero que hombre más bondadoso tengo ante mis ojos”… pero ese no es el tema y en cualquier caso, fuese cual fuera su pensamiento, sólo atinó a decirme que no sabría responderme y que esa información me la podrían dar en la oficina de servicio social, al tiempo que mientras sostenía el rímel en la mano derecha con los dedos medio, índice y pulgar, me señalaba con el meñique el camino para llegar a tal lugar en donde minutos mas tarde, me encontré con unas señoras que estaban muy amenas saboreándose un tamal con su respectivo atole; era muy de mañana y los fríos no eran para ignorarse por lo que no me ofendieron ni sus tamales ni su atole a no ser porque yo traía ya medio litro menos de sangre y un hambre de los mil demonios. Entonces una de las señoras respondió a mi pregunta diciendo que no tenía la información que yo requería, pero pudo decirme entre bocado y bocado que tenía idea de que iba a tener que llenar unos formularios y hacer que toda mi familia firmáse documentos, recomendándome al final que lo mejor sería que me presentara para pedir informes en una segunda oficina de servicio social ubicada en otro edificio del centro médico. Con cierta prisa me dirigí a la oficina que amablemente me indicó, en donde otra señora aguardaba no se que señal divina pues después de preguntarle sobre el tema me solicito le permitiera unos minutos. Salió de su cubículo y me dejó esperando hasta que al pasar cerca de 40 minutos pensé que sería mejor idea regresar en otra ocasión pues tenía que irme a trabajar, quizás también había ido por su respectivo atole.

Después de unas semanas regresé al hospital porque el familiar al que le doné la sangre fue intervenido y me quede a cuidarle una noche y un día enteros, tiempo que pude aprovechar para intentar indagar detectivescamente el secreto para entrar a la “órden masónica de los donadores del cuerpo imperpetuo”. Empecé por interrogar a los enfermeros y enfermeras de la sala, luego a los del piso, luego a algunos médicos y la conclusión de todos era mejor preguntar en la oficina de servicio social del piso. Oficina a la que después llegué para ver cómo la encargada en turno hacía una llamada para repetirle mi pregunta a alguien más. Al colgar, lo que supo decirme es que “antes se sacaban unas credenciales”… y eso fue todo. Vaya.

Después de aquello, no sé que desesperaciones cibernéticas me hicieron ir a Yahoo Answers en busca de una respuesta o recomendación y ahí un ente virtual me hizo saber del Cenatra (Centro Nacional de trasplantes). Decidí entonces googlear y accedí sin mayor preámbulo al sitio de tal organismo en busca del link que disipara todas mis dudas y lo encontré en una frase que reza “¿Como puedo ser donador?” que me dirigió a la página con la información pertinente… o al menos a la página que debería tener la información pertinente pues lo único que pude leer fue la frase “En construcción”: Mensaje de sitio en construcción. Regrese a google y encontré la página de la Fundación Nacional de Trasplantes A.C. donde encontre un link que decía “¿Quieres ser donador?” y afirmativamente hice click en él para saber teje y maneje de estos asuntos, pero mire usted lo que encontré: Respuesta a la pregunta ¿Quieres ser donador?. Si usted se tomó la molestia de seguir el link quizás este un poco confundido, pero entérese de que esta usted en el lugar correcto, simplemente es que donde se supone debería estar la información, precisamente el contenido es “ninguno”.

Con todo esto aún regrese al sitio del Cenatra donde obtuve un número de teléfono para llamar y solicitar informes, pero de mis 10 intentos de llamada, solo la contestadora me atendió con un mensaje que informaba que el buzón de voz estaba saturado y que intentara llamar más tarde y fue solo hasta que entre al Mapa de Sitio del Cenatra cuando encontre perdido el link para el registro de donantes: Registro de Donantes. Lo llene y obtuve mi número de folio de donador oficial: 12,690. Ahora solo me resta ir por mi Documento Oficial de Donador, que cabe mencionar, es declarado como irrevocable en la información que se puede leer en el sitio. Ahora sólo me pregunto si de verdad solo hay 12,690 donadores en una población de más de cien millones de habitantes.

Probablemente se este diciendo a usted mismo que después de todo no hay conspiración alguna en estas cuestiones, pero lo que es totalmente cierto es que la cultura de la donación de órganos no esta desde ningún punto de vista siendo promovida aún cuando es para muchos la única esperanza de vida. Podría además pensarse que fui muy tonto al solicitar información en ventanillas, entre personal médico y en un sitio tan falto de seriedad como Yahoo Answers -aunque no por eso a veces divertido y sin contar excepciones- cuando con un par de teclazos en Internet podía haber obtenido la información a la primera, pero la verdad es otra: muchos no tienen acceso a internet y aún cuando todos pudieran googlear felizmente, éste tipo de información debería estar disponible de primera mano en cualquier supuesto centro de información. Por otro lado, todos deberíamos saber de la existencia del Cenatra y tener presentes los cómos, porqués e importancias de este asunto.

Por mi experiencia pude ver que afortunadamente los trámites pueden ser de lo más sencillos, pero de poco sirve tener algo que funciona cuando nadie sabe o puede informar como funciona sin contar que como sociedad estamos muy verdes, faltándonos mucho para entender que cosas tan aparentemente simples como esta pueden lograr algunas diferencias.

Pero dígame, ¿Es usted donador o ha tenido la necesidad de donar en vida?, ¿usted o alguno de sus conocidos recibió órganos por donación o actualmente esta en lista de espera para recepción de uno?, ¿Ha pensado alguna vez en registrarse como donante post-mortem?, ¿porqué?, ¿Qué piensa de la donación de órganos?, si usted no vive en México: ¿En su país se promueve la donación voluntaria de órganos?.

Por último, si esta interesado en estos mensesteres y no ha hecho el trámite, no dude más y llene de una buena vez el formulario que mas le convenga:

Por ahm; 21:10 hrs. ~ 26 huellas