Recuerdo

Junio 17th, 2010 | Por las sendas de: 10min, Cronometrados, Personal

Psicoglobos

Recuerdo esa sonrisa que invita a sobrevivir, me miraba como cuando los niños miran el cielo sin esperar nada más que la belleza del sol, de la lluvia o de la nube que pasa solo porque tiene que pasar, no era esa sonrisa obligada o la que inquiere o espera algo, era la sonrisa de quien sonríe porque tiene que sonreír o sino se le marchita el alma.

A mí casi se me ha olvidado sonreír. Me río de los buenos chistes, aquellos que son buenos para mi humor, me río de las situaciones estúpidas para las que mi cerebro no tiene otra respuesta más lógica como las ironías que se suceden en la vida diaria, me río de los perros que no pueden alcanzar al gato que al final de una carrera se les escapa trepándose a un árbol para quedarse ahí lamiéndose las patas mientras el perro jadea debajo entre ladridos. Sí, me río cuando algo me dice explícitamente que debo reír, pero he caído en la cuenta de que mi risa es casi mecánica, una respuesta cerebral, casi he olvidado sonreír.

He olvidado sonreír solo porque me he despertado nuevamente, porque el pajarito que esta junto a mí en la banca del jardín busca la mejor ramita para construir su nido, he olvidado sonreír porque aún existe el sol en primavera y la lluvia en el verano, las hojas secas en otoño y un frío infernal en el invierno. Sí, infernal, es que soy muy friolento.

Recuerdo que un día sonreía porque debía sonreír o si no se me marchitaba el alma, pero eso era antes de que lo que quedaba de mi inocente sonrisa se fuera tras tu silvestre sonrisa. Yo me he quedado sin nada. Sí, así siento.

Por ahm; 01:28 hrs. ~ 3 huellas

Memorias, letras y artificio

Enero 27th, 2010 | Por las sendas de: Personal, Sueños, Versos

He vivido en el deseo añorante
del que clama algo feliz y necesario.

He soñado en una Luna oscura
vestida de luz e incandescencia,
he dejado de vivir con esa holgura
en su indómita y feroz omnipresencia.

He dejado grave al tiempo
transitar sobre mi cuerpo,
a una luz golpearme la cabeza
siguiendo desbocado una proeza
y a esta oscuridad en la que en pausa, in situ
se me cega y aletarga el noble espíritu.

Se me ha ido la vida en un deseo,
en el sueño añorante del que clama
por solo un final feliz y necesario,
se me ha ido con nombres el deseo
y despierto aquí al borde de la cama
lloro solo los escombros de un palacio,
la utópica inocencia que poseo,
la montaña de memorias del que cava
una tumba de letras y artificio,
un pasado, un presente y un futuro.

Por ahm; 03:54 hrs. ~ 3 huellas

Soy silencio

Diciembre 22nd, 2008 | Por las sendas de: Anécdotas, Flashback, Personal, Versos

No es que me abandone la voz,
pero solo soy ahora
esta pausa del habla
y el pensamiento encerrado
cuando con una imagen de ti,
van ahogándose,
palabra por palabra,
el suspiro, el latido,
el golpe inaudible de unas puertas
sellando los túneles de luz,

soy ahora este silencio,
el trance viviente
en una pira de memorias,
la columna de humo entre cenizas
de un espíritu que ardió
en sus propias esperanzas,
una ambigua y flotante sensación
de visiones apagadas por la causa,
un eco inevitable del pasado,
el ente sin rastros del futuro.

Por ahm; 01:56 hrs. ~ 2 huellas

Soneto a la ausencia

Diciembre 08th, 2008 | Por las sendas de: Personal, Versos

Es más fría la ausencia que el mosaico
donde yazco no siendo lo que fuere,
donde aguardo la voz que me declare
vivo, muerto, auténtico o prosaico

y el soneto a la ausencia le dedico
a falta de presencia que me ampare,
deseando que el verso consiguiere
la tregua o la presencia que suplico.

Dame ausencia de luz algún sustento
o mi exiguo latir ya no desveles
y sella de una vez mi testamento,

sepúltame aquí ausencia entre claveles
y graba en mi epitafio un pensamiento
dejando por presencia un nomeolvides.

Por ahm; 21:06 hrs. ~ 2 huellas

Ultimamente

Julio 30th, 2008 | Por las sendas de: Personal, Reflexiones

Ultimamente he estado pensando que quizás ya lo sepas, pero tengo que confesarte que soy de pocas palabras, aunque parezca que basta enfrentarme a unas hojas de papel, a este blog o estar con determinadas personas -no se si afortunadas o desafortunadas- para desbocar el verbo y con ello, paradójicamente granjearme cierta pequeña fama de buen conversador, a tal grado que en el trabajo, por ejemplo, rara vez interrumpo voluntariamente a alguien en sus labores, pero es costumbre que algunos interrumpan su propio trabajo cuando me ven llegar para voltear hacia mi y esperar que me salgan palabras en una alegoría del señor social que no soy y que algunos, al decirles “me retiro”, me pidan que permanezca un tiempo más para seguir charlando como si fuese yo un héroe hablando a sus nietos sobre hazañas con los marines en Vietnam o safaris por el Serengueti en una aventura con el Rinoceronte del Bestiario de Juan José Arreola; petición que rara vez puedo complacer, aunque esa sea otra historia.

Ultimamente he tenido que pensar que el fin de semana indeterminado salí a andar en bicicleta o a caminar sin rumbo, a leer algún libro en la fantasmagórica banca de un jardín o la sombra difusa de un árbol en la que siento luego una lluvia que me hace levantarme la solapa, a tomar una fotografía del rostro de un ángel -dorado aunque inanimado- en Reforma o un tumulto de flores abrazando al viento, a ver lo que todos ven aunque con la cámara en mano, a ver una película en el cine donde no hay nada a que asirme más alla de la butaca, a tomarme un café en una cafetería en la que invariablemente no abro la carta porque querré un express doble para acompañar el libro que leía bajo el árbol, y otro para mirar a la pareja transeúnte, y otro para escuchar a un par de ancianos jugando ajedrez y otro mas para escribir en una servilleta un recordatorio de versos inconclusos que quizás después pierda sin querer… pierdo entre servilletas y papelitos muchos instantes de vida que no podré reconstruir.

A pesar de eso y de no dejar de vivir, últimamente he tenido que notar que he dejado de platicar como antes y las personas de las que hable al principio, suelen preguntarme como estoy o si tengo mucho trabajo; siempre respondo que estoy bien y que trabajo tengo suficiente. Después de un breve silencio -de esos que por alguna razón suelen parecer eternos cuando nos observan- la gente en general parece que quisiera escapar a mi anormal mutismo, o más que anormal, irónicamente, más pronunciado. Entonces me dicen que estoy mas delgado y en ese momento reproduzco en mi cabeza una imagen surrealista en la que me aproximo a mi propia desaparición, así como un cigarrillo que paulatinamente se consume hasta que llega al instante en el que súbito, se esfuma en una vistosa artesanía matemática, tejida en filigranas caprichosas de hilos de viento y de humo. Por eso últimamente he tenido que recordar que siempre he sido muy delgado -más bien flaco- y reconozco que debería preocuparme porque verdaderamente estoy cada vez más delgado, o más flaco. Ultimamente algunos me han preguntado si no duermo y respondo siempre que dormir mucho, desde hace mucho y hasta el momento, no parece ser algo que mi cuerpo necesite porque rara vez me siento cansado o con sueño.

Ultimamente, en general, me dicen que hay algo extraño en mi, algo que no esta bien, algo que recuerda que yo no soy así, algo que parece decir que estoy enfermo o que hay algo que me preocupa.

Ultimamente he tenido que pensar en todo esto y sin tener que concentrarme o rebuscar en el doble fondo que la inconciencia siempre nos esconde, se que sucede que soy un poco menos que la impalpable sombra del conversador que todos conocen porque, a saber, en ti se consume toda mi capacidad de articular palabra en este mundo exterior. Tengo una imagen de ti en el pensamiento, más en el interior, una imagen con metainformación en la que sin proponérmelo repaso día a día la película con todas esas frases y cosas que pasaron. Ultimamente estoy en un trance como aquel en el que el Pescador de ilusiones quedo atrapado… y quisiera decir que como siempre y desde siempre, te tengo también todo el tiempo en el corazón, o en el alma, aunque el “tener”, aún involuntariamente, siempre lleva consigo ese sentido literal de pertenencia y lo cierto es que sin querer gastar mis pocas fuerzas en cuestiones lingüísticas y en el doble filo de las palabras: no te tengo.

Ultimamente me he quedado abstraído, extraviado en esta locura de tormenta de silencios, de preguntas, de dudas, de medias verdades, de inseguridades en abyectas teorías y conclusiones absurdas… y encima de eso la única luz es el instante en el que apareces como un relámpago en esa película sin velos, instante con el que añoro voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo.

Ultimamente temo a la noche y a la luna llena, a la que casé con tu silencio, tu rostro y tu figura, temo al trance que supone recostarme ya no por necesidad sino por el simple hecho de tener el vago recuerdo de que el cuerpo humano debe descansar, temo al trance que en un arrebato de esta locura me obliga algunas noches a reclamarte me regreses eso: voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo. Pero el arrebato desaparece como viene, desaparece en un escalofrío efervescente de ansiedad que literalmente reduce mi cuerpo en un prolongado espasmo cuando en un contragolpe de razón, concluyo que la única verdad es que no te llevaste nada de ello contigo y por el contrario, tras de ti mande todo en estela de ilusiones extraviadas.

Ultimamente me pregunto si existirá un momento futuro en el que sienta que no tiene más embate esta sensación de pertenecerte y que no se aún en qué momento termino de surgir, un momento en el que concluya que no hay más esperanza, un momento en el que ya no pueda estar en esta especie de iluso cautiverio, un momento en el que deje de sentir por ti, un momento en el que no tenga ya la necesidad de descomponerme en un grito de carta al aire, un momento en el que voluntad, pensamiento, corazón, alma, espíritu y verbo, la escencia y el todo de aquel conversador de irónica fama, regrese a infundirme vida y consciencia nuevamente por lo menos en la tregua de una resignación verdadera.

Ultimamente he tenido que pensar en cambiar la palabra “últimamente” por una frase completa, quizás con más sentido y sin el menor atisbo de la intrínseca ambigüedad de la palabra, últimamente, si: Desde que te fuiste.

Por ahm; 00:33 hrs. ~ 3 huellas

La condena

Julio 05th, 2008 | Por las sendas de: Experimento, Personal, Versos

Cárcel es la certidumbre
y mi domicilio fijo
cuando en el tema es costumbre
que se ignore lo que elijo
ya que solo entre la lumbre
de una pira de humo y mijo,
se deja siempre mi nombre
sin justa razón ni cobijo
a que se consuma el hombre
con lo que se hizo y se dijo.

He tratado de escapar
por la noche en el expreso
y de día sin respirar
por un canal del exceso,
o también al destilar
aquello que puedo en verso.
No lo he podido lograr
ni he estado cerca de eso…
una vez pude apelar
revisión de mi proceso.

Superé largo trámite
solicitando una audiencia
y antes haciendo desquite
preparando mi ponencia,
diciéndome: quien quite
y la juez en concordancia
con la ley -que lo permite-
me perdone la existencia:
regresóme a mi escondite
“por mi bien y en mi defensa”.

Le pregunté causa y cargo
de la perpetua cadena
y causa legal sin embargo
nunca escuché en su condena,
se que fui discriminado
por un “delito” sin pena
y así en estupor amargo
y en la celda que me almacena,
soy hoy carne y soy letargo,
el despojo de esa escena…

Es hermética y bestial
esta caliente prisión
y nunca cede el metal
de su firme construcción,
por ser condena mortal
no me otorga concesión
y me abandona al final
a la errante procesión
cuya tortura real
es cargar la frustración.

Por ahm; 02:22 hrs. ~ 2 huellas

El barco

Junio 22nd, 2008 | Por las sendas de: Personal, Versos

Se desliza frágil y desesperado por el agua
extendiendo velas percudidas ante el sol,
rozan suavemente su delgada manga
las olas que presiente el corazón,
con apenas unos metros la pequeña eslora
flota y sueña a toda hora sin razón.

Se acompaña siempre de gaviotas peregrinas
por amaneceres tranquilos, amarillos,
y la cálida esperanza le moja con las brisas
mientras busca susurrante en viejos puertos,
entonces se detiene a descansar al medio día
para no quebrar la quilla en sus delirios.

Luego, melancólico, surca atardeceres,
persigue el horizonte diariamente
y le revientan día a día entre las corrientes,
mar y viento que en cubierta son su azote,
mientras busca incesante las razones
que estarán en un lugar inexistente.

Y le grita al final, ya de noche y angustiado,
a una luna que observa el mar embravecido,
no cede y es que no se sabe aun perdido,
le pregunta solo el rumbo, pequeñito,
solo crujen sus mampáros, sus sentidos,
solo es que ya naufraga o ya esta hundido.

Por ahm; 23:56 hrs. ~ 5 huellas

Entes de jabón

Junio 03rd, 2008 | Por las sendas de: Experimento, Fotografía, Haiku, Interactivo, Serie, Versos

Intentando haikus, son de los primeros que intento y los hago inspirándome en una serie experimental de imágenes de pompas de jabón que aún no he terminado y que para variar un poco fueron tomadas en el lago menor de Chapultepec.

Sobre los versos, mentiría si me dijera experto en métrica pero me parece que cumplen con la correcta. Hubo variantes que no me convencieron en absoluto pero rescato estas cuatro. En singular y en plural, juegos de palabras, metáforas insipientes si usted quiere; en ellos trato de hablar de algo en particular.

Sin más, lea, interprete y juzgue usted.
 


Entes de Jabón 1
 
Ente de jabón
de solitario vuelo,
qué frágil eres.

Entes de Jabón 2
 
Entes de jabón,
van divirtiendo vidas
y tan breves son.

Entes de Jabón 3
 
Tan frágil vuelas
gracia sin rumbo fijo,
ente de jabón.

Entes de Jabón 4
 
Siendo tan breves
divirtiéndose mueren,
entes de jabón.


 

Cuasiausente lector, no tome esto como una encuesta formal pero en lo posible platíqueme su interpretación general. Si se vale preguntar, ¿Cual de los cuatro le agrada más?, ¿Y de las imágenes?, ¿sintió algo en particular al ver una imagen o leer alguno de los versos?… anímese, no sea rudo o displicente pero tampoco complaciente… se le agradecerá el detalle.

Por ahm; 00:14 hrs. ~ 6 huellas

Sin dispararme

Mayo 28th, 2008 | Por las sendas de: Fotografía, Personal, Versos

Hoy sentí cierta presión
al tocar el botón
de las reflex, mi canon, mi nikon,
tambien el de la kodak digital,
la presión por la idea genial,
el mero impulso documental
de conservar una imagen
en la que mis formas se guarden.

Y quise saber como, eterno,
estar en película o sílice moderno,
no queriendo revelar esta mirada,
tan densa, tan pesada,
tan ilusa, tan pendiente
del recuerdo aplastante,
quise solo guardar la forma
sin conservar el hoy de mi alma.

Y la presión me contuvo,
mi dedo pasivo se mantuvo,
pensé en morir para luego retratarme,
no existir, ser otro, reinventarme
y guardarme el cuerpo apenas
en una morgue de papel, sin penas,
separarme un instante del espíritu
y mantenerme in situ.

He estado pensando
en como tomarme una foto
sin tener que dispararme.

Por ahm; 15:51 hrs. ~ 2 huellas

El eterno retorno

Enero 13th, 2008 | Por las sendas de: Narración y Cuento

Paseaba por ahí, como solía hacer todos los días en busca de ese desconocido alguien, el gris pavimento se reflejaba inanimado sobre su particular rostro difuminando una ligera capa de humedad producto del aguanieve, sentía la vista irritada pese a la casi inexistente polución en el ambiente y parecía que sabía, sin duda, que a esas alturas, le sería imposible cambiar cualquier cosa de su historia o de la de alguien más, fuese por arrepentimiento, por capricho o por buena voluntad.

Como siempre, además, vagaba solo y de alguna manera trataba de ignorar la sensación de escalofrío que ese ambiente de invierno provocaba en su ya vieja, ligera y a veces casi inadvertible escencia; no sabía a ciencia cierta, cómo un extraño que por casualidad milagrosa lo llegara a notar entre el tumulto, le abrazaría, le pediría unas palabras y caminaría con él hacia un momento del pasado, o del futuro, en una especie de gesto de solidaridad; entonces se enorgullecería de sí haciéndose pasar por máquina del tiempo; curiosamente notó que únicamente los niños mas pequeños siempre le veían y hasta le sonreían, eso sí, con un aire de timidez; también notó hasta entonces que cuando parecíanse animados a por fin tocarle o decirle algo, eran arrastrados por sus padres, que no se percataban de lo que sucedía a sus pies, todo en una especie de síndrome al que no podía etiquetar.

Extrañado, no sabía si su aspecto ausente o su cada vez mas inadvertible tamaño, lo hacían incomprensible; llegó a dudar de su propia existencia creyéndose apenas una fantasía infantil o un desgastado producto de la imaginación colectiva fundada en milenarias morales y mutada a través del tiempo. Con todo, en cierto modo envidiaba entre su bondad a la coca-cola, los marlboro rojos y la televisión, todo ya, era mediático.

Estaba en sus elucubraciones mientras observaba un aparador en el que intentaba desenmascarar una engañosa oferta, cuando se hizo de noche y de pronto, un tumulto lo arrolló y apenas alcanzó a divisar en el cielo unas extrañas luces, escuchó entonces también un ruido ensordecedor que provenía de todas partes y de ningún lugar, todo era una orgía de luz y sonido que parecía hipnotizar; los pies de mil desconocidos transitaron encima de él cuando escuchó una serie de explosiones y al fin creyó temeroso que una guerra había estallado, que el fin al que tanto temía, había llegado. Supo en un brevísimo instante que lo que le abrumaba no era el temor al final de la existencia, sino al fracaso de su intrínseca misión.

Perdió así el conocimiento entre el caos que lo tragaba todo.

Hubo después silencio y quietud, pequeños trozos de papel multicolor parecían transitar la calle y también se escuchaba de vez en cuando el ruido de alguna botella de vidrio rodando tímida sobre el pavimento, solo era la acción propulsora un viento que calaba los huesos.

Pasó largo rato antes de que se recuperara de aquel trance y cuando volvió en sí, la calle seguía desierta; el aire le parecía menos enrarecido y aún mas frío de lo que podía recordar que había sido unas horas antes. No recordaba del todo lo ocurrido y pretendía levantarse de ese obligado letargo; adolorido de todo el cuerpo y entumido, se quejó. Parecía que tenía un grave mareo pero no podía describir la verdadera sensación que tenía. -¿Porqué a mí?-, pensó en un susurro y una fuerza que no sabía de donde provenía, contuvo sus movimientos; estaba exahusto y decidio esperar unos momentos para recuperarse.

En un acto de incercia comenzó de nuevo a pensar en el mismo punto en el que se había quedado horas antes, aunque no comprendió porqué pensaba en un aparador al que no podía ver ni recordar haber visto y quiso moverse nuevamente sin poderlo hacer. Le parecía completamente incomprensible la situación y hasta entonces, sin saber como, comenzó a recordar que durante su desmayo, tuvo un sueño que lo dejo perplejo.

En su sueño, había sido un niño, de gran sonrisa, tenía un hermano con quien jugaba a ser vaquero, o pirata; en esa niñez, también recordaba -como si tuviese casi en sus manos- aquel gato al que depués, con tristeza, vería morir. Recordó también que en su sueño, creció y al paso de unos años se sintió agobiado por la vida, por el mundo; el sentimiento de agobio tornóse entonces en una guerra por obtener cualquier deseo que pudiera imaginar un mortal, en su condición de hueso y músculo dentro del universo, no podía existir nada que envidiáse o su razón de vida fallaría; también soñó que había tenido mil mujeres, aunque no las recordaba, pero era libre. Su historia dio un nuevo vuelco en el que el mundo acababa sin que el se enteráse y que al final de esa rapidísima historia, tenía 100 años y llegaba a una casa con una mesa de caoba labrada en tiempos de Luis XV, soñó más que eso, soñó que compraba ese día todo lo que estaba en oferta, y lo que no también, soñóse dueño del mundo, de los oceános e islas con todos los edificios que contenían. Soñó que estaba solo. Y Se vió.

Fue todo sumamente extraño y quiso levantarse por tercer ocasión, pero sintió que la misma fuerza desconocida de antes, se lo impedía. Y pensó. Pensó que estaba inválido, que algún golpe entre aquel tumulto le había dejado en su nueva y deplorable condición, pero no comprendía como podía ser, era eso injusto para el porque en realidad no tenía cuerpo y solo era un ente que deambulába en busca de un alguien desconocido.

Pero, un momento, se percató entonces de que tenía un cuerpo, aunque no era nuevo. Era un hombre y comprendió qué sucedía. Se dió cuenta de que al final, aquella guerra no había sido mas que una representación del bombardeo al que se había visto expuesto el espíritu de su nuevo dueño en ese mundo, supo entonces también que no había sido un sueño, que solo era el recuerdo que vivía lejano en aquel cuerpo, comprendió que ya no iba a ser más un espíritu suelto.

En un acto mágico, la parte hombre fue reanimada por la parte espíritu y ambas se incorporaron y mezclaron en esa nueva dualidad, se movieron juntas y el cuerpo se levanto, la parte espíritu comprendió que su nueva parte hombre había fallado, la parte cuerpo, que su parte espíritu renacía al fin y el binomio se sintió culpa y victoria a la vez. La parte cuerpo buscó sus llaves, pero no tenía su saco, ni su Bentley pero no le importó. Sintió frío y un temblor que no sentía hacía mucho, lo llamó. No era el celular. Pero comprendió en el subconsciente lo que pasaba.

Caminó unas horas y llego a una humilde casa, no entendió bien como había recorrido aquel camino, todo le era viejo y nuevo a la vez. Dudó un instante pero al final, tocó a la puerta donde un señor y una señora, ambos de avanzada edad, abrieron la puerta y en un golpe de alegría, le abrazaron sin decir palabra. En ese instante, un infarto lo mató desvaneciendo su cuerpo.

El espíritu, suelto otra vez, reinició nuevamente su misión de búsqueda, queriendo encontrar a alguien que como éste y otros anteriores, perpetuaran el sentido de su inaparente existencia. Después de todo, tenía otra vez una esperanza.

Por ahm; 03:29 hrs. ~ No hay huellas