Del uso del coche…
y de su uso indiscriminado…
No tengo coche, debo empezar diciendo; pero casi siempre ando en uno, al menos en lo que a trabajo se refiere, porque he tenido la fortuna de trabajar desde siempre en una empresa donde se me consciente mucho y me llevan a donde tenga que ir. Aunque debo también aclarar que no tengo chofer, simplemente, mi “jefe” me lleva y me trae… y pongo jefe entre comillas porque más que jefe-empleado, somos amigos y porque nuestra forma de trabajo ha definido una especie de jerarquía un poco especial… pero esas son otras historias, que a ver si un día platico por aquí y las razones por las que no tengo un coche, las dejaré para otra ocasión.
Resulta que este año, no se si debido a alguna especie de casualidad o “curva de vida” de cuya existencia no estaba yo “enterado”, varias personas cercanas a mí se han estado decidiendo a comprar coche. Quizás la curva de vida a la que me refiero solo sea esa en la que entras en edades o etapas de mayores responsabilidades que normalmente tienen un impacto positivo sobre tu poder adquisitivo, aunque eso no signifique que el positivismo aplicado a ese poder lo haga precisamente muy poderoso… jaja… el caso es que algunos(as) este año, compraron coche o en este momento estan viendo comprar uno. Esto me ha hecho pensar un poco al respecto.
Creo que en esta ciudad hay demasiada gente que usa el coche en forma indiscriminada, conozco gente que si usara el transporte público llegaría en la mitad de tiempo a su trabajo y en el más malo de los casos haría 10 minutos más; mucha de esa gente se queja por tener que atravesar la ciudad entera, del tráfico, de las responsabilidades de tener coche, pagar tenencia, seguro, verificación, licencia, la misma gasolina, las eventuales revisiones y reparaciones… se quejan de no poderse estacionar, de los parquímetros, de los inmovilizadores por estacionarse donde no, de las grúas, de los policías de tránsito y de las eventuales mordidas, de las oficinas de la SETRAVI, de otras oficinas de gobierno, de los que se estacionan en doble fila cuando ellos se estacionan en triple, de los distribuidores y las mejoras viales en construcción o reparación a las que después echaran loas maravillándose de su utilidad.
Creo que un coche es algo que verdaderamente nos puede dar muchas comodidades; una noche cualquiera nos podemos ir a divertir con los amigos, un fin de semana podemos ir a cuernavaca o siplemente a las pirámides de Teotihuacán y todo sin tener que preocuparnos por saber a que hora o de donde sale el último camión. Un día, a cualquier hora podemos arreglar una verdadera emergencia llegando a un hospital con una persona enferma o un herido sin tener que esperar que el vecino o una ambulancia esten disponibles. Podemos ir a andar en bicicleta al ajusco o de día de campo a la marquesa sin tener que objetar nuestros deseos por no tener en que llegar o en que llevar lo que necesitamos llevar, sea por utilitarismo u ocio.
Sin embargo, también creo que mucha gente podría vivir más y más comodamente sin usar su automóvil. Si todos fueramos mas conscientes del tiempo o las comodidades que podemos perder manejando en un coche, seguro tendríamos calles menos congestionadas, tendríamos mas tiempo para leer, para observar, para reflexionar, otros de tenerlo para dormir, para jugar, para VIVIR, o simplemente para no hacer nada y esperar que nos lleven a donde vayamos sin la necesidad de preocuparnos por el camino, porque nos vaya a pegar el imbécil del carril de al lado o hasta de la crisis energética y del muy próximo agotamiento de nuestras reservas de petróleo.
Desafortunadamente, toda esta visión mía tan maravillosa, utópica y de conciencia social en la que todos usamos el coche solo cuando es verdaderamente necesario, se opaca en el momento que tengo que aceptar que el transporte público, en algunas zonas, raya en menos que la mediocridad e inseguridad, sin contar que además, muchas veces y también solo en algunas zonas, es insuficiente. Discriminando en este momento solo puedo justificar el uso indiscriminado del coche por todas esas mujercitas que trabajan y ven por su desarrollo personal yendo a un trabajo o simplemente estudiando porque no tienen nunca porque soportar situaciones que suelen padecer. Discriminando justifico el uso indiscriminado del coche por los minusválidos o personas de capacidades especiales, porque este país no ha previsto jamás una cultura que los haga iguales al resto. Discriminando justifico el uso indiscriminado del coche y por trabajo en solo en aquellos que viven de su coche, como los choferes, transportistas y mensajeros. Discriminando en este momento solo justifico el uso indiscriminado del coche cuando a pesar de que tu destino es muy cercano, solo puedes llegar a el en coche.
Discriminando, para el resto, solo justificaría el uso indiscriminado del coche cuando sepa que pagan lo justo por combustible, por tenencia -que no debería pagarse por justicia-, por un seguro, por una licencia de conducir hecha y derecha, por tener el coche al punto y sin contaminar excesivamente, por usar una autopista que se pago hace una década sin pagar más de lo necesario para mantenerla, por tener un camino que es seguro para el mismo coche.
Al final, discriminando solo justificaría el uso indiscriminado del coche cuando todos sepamos que la única y absoluta opción existente para llegar a otro punto es el coche. Y cuando todo el mundo sepa y este completamente seguro de que no existen problemas con el aspecto de los energéticos, la contaminación, la explotación en la que las grandes empresas armadoras pueden incurrir, y todos esos cuentos hechos realidad -que muchos analistas previeron hace mucho tiempo- con los que el hombre -y la mujer también- ha impactado al mundo y al planeta en sí mismo.











