Certezas
No tembló mi cuerpo
al abrazarte
porque tuviera frío,
ni por afán histriónico.
No latió mi corazón
tan fuerte
por el paradójico síncope
del tiempo entre tus brazos…
Fui solo yo, solo yo
nervioso y asustado
porque ahí, entre tu abismo,
feliz, fui…
Vibré completo
en la ignición
del hecho combustible
de quererte,
de tocarte…
de estar
y de existir
solo contigo.











