De los celulares…

Febrero 05th, 2009 | Por las sendas de: Inwebstigación, Reflexiones, Tecnología

y de nuestra dependencia a veces innecesaria en la tecnología.

Estuve pensando en como iniciaría y en general como abordaría el tema del post de hoy particularmente por dos razones. La primera es que el 10 de noviembre del 2005, en Eventos Aleatorios -uno de mis dos anteriores, descontinuados y despues desaparecidos blogs- ya había escrito un atisbo del contenido de hoy, así que si escribía sobre esto en De mis prólogos y ensayos -ahmlive- debía decir al menos un poco más o algo que le diera un giro mas serio al post en términos generales. La segunda razón para tocar el tema es algo que me ocurrió hace algunos días y que quizás no tenga porque comunicarle a la blogósfera pero finalmente sería el detonante primario del texto de hoy: me asaltaron. Después de pensar un poco en ambas razones, decidí averiguar algunas cosas, recordar e incluso imaginar otras tantas.

En 1983 Rudy Krolopp terminó el diseño del Dynatac 8000x, el peso del aparato era de 800 gramos y medía 33 x 4.5 x 8.9 centímetros; ese mismo año se puso a la venta y para 1984 se habían logrado vender 300,000 unidades. Entonces seguramente mucha gente pensó que el asunto no estaba mal pero como sucede con tantas de las gracias que la tecnología concibe, quizás nadie pensó la revolución que supondría aquel invento. Sé que usted, mi cuasiausente lector, no tenía por que saberlo -yo no lo sabía- pero el Dynatac 8000x es considerado el primer teléfono móvil -o celular- de la historia y sobra decir que para estos tiempos es una herramienta que hace funcionar al mundo. A pesar de que hubo tiempos en los que las cosas sucedían sin este, hoy es mas bien imposible imaginar las cosas sin el en una ciudad como esta pues es uno de los inventos que han cambiado al mundo.

Yo nací y vi por primera vez la luz en los albores de los años 80’s y aunque recuerdo muchas cosas de cuando era niño, solo puedo imaginar algo del mundo adulto de entonces. Quiero creer que muchos de mis pensamientos seguramente distan -hasta cierto punto- de la realidad de aquellos días. En particular recuerdo una ocasión en la que tuve un accidente en auto con mi papá y para avisarle a mi madre tuve que correr como 3 kilómetros hasta llegar a casa; suerte la nuestra al accidentarnos cerca de casa. Pero con esta anécdota en mente me imagino un sinfín de situaciones que no funcionarían igual sin tener a la mano un celular, al menos no de una manera tan práctica y eficiente como puede ser hoy: llamar a un médico o una ambulancia, llamar a su abogado, a su corredor de bolsa -como si todos tuviéramos uno, disculpará usted el ejemplo pero no faltará quien lo considere-, avisar que uno llegará tarde a una cita porque esta detenido en el tránsito, avisar que uno no llegará a casa porque se va a ir de vago, atender llamadas cuando uno esta en la carretera, enviar un mensaje de texto en lugar de llamar para no interrumpir a alguien en una junta… no lo sé, agrégue aquí las situaciones que le vengan a la mente y en las que no podría actuar como puede hacerlo con su celular.

Como todas las tecnologías, el celular primero fue un lujo, tan solo el DynaTAC 8000x costo inicialmente 3,995usd y eso le hacía inaccesible para una mayoría inmensa, pero igualmente con el tiempo se ha hecho accesible para gran parte de la población generalizando así su uso en el día a día de la humanidad, sin embargo, considerando que el mundo funcionó sin celular por siglos, me es preciso preguntarme en que momento aparece la línea que nos haga diferenciar las necesidades y comodidades que la tecnología ofrece junto a la dependencia que desarrollamos en la misma, vamos, sin ir muy lejos le contaré un poco acerca de mi experiencia con estos aparatos.

LG sp510Tuve mi primer celular -un LG sp510- hace cerca de 6 o 7 años y sus prestaciones eran verdaderamente una broma comparadas con las de los teléfonos de hoy. Servía para aquello para lo que Alexander Graham Bell y el mismo Rudy Krolopp habrían pensado que debía servir: hacer y recibir llamadas. No me era posible enviar mensajes, solo recibirlos. La poca vanidad que incluía en sus funciones era un calendario con el que podían agendar unos cuantos eventos y ya el colmo del derroche tecnológico estaba en un par de juegos muy discretos: el blackjack en el que solo se presionaba una tecla para jugar y el puzzle, en el que organizaba de manera progresiva fichitas de numeros del 1 al 15. Nunca me habría hecho falta nada sino es porque en mi trabajo debía informar al instante de cuando lograba vender algo y facilitar los datos del que me compraba… y así estuve yo muy feliz y conforme con el LG sp510 hasta que despues de cerca de 3 años el uso, más algunos accidentes y caídas innecesarias me obligaron a cambiarlo por un modelo más nuevo… y como decimos los mexicanos, fue ahí donde la puerca torció el rabo.

Nokia 6170Para el momento en el que por primera vez pensé que era necesario cambiar el teléfono -necesario porque el que tenía ya a duras penas sonaba- había en el mercado un sinfín de modelos, los había con pantallas azules o a color, con calendarios, agendas, juegos, espacio para notas, cámara fotográfica, chip, puerto infrarojo, conexión wap para internet, ya todos podían enviar y recibir mensajes y los había con otras mil funciones aunque el costo se incrementaba a medida que más funciones tuvieran y por supuesto, aún había modelos más sencillos y accesibles. Pero no, tenía yo que tener un aparato que me gustara y que además de eso, me ofreciera algo más que una pantallita verde y un teclado. No sabía exactamente que debía esperar de un celular pero cuando ví los catálogos y el presupuesto que fijé para esos menesteres, decidí comprar un Nokia 6170, sí, el famosísimo Nokia Acero que se anunciaba en algunas revistas y espectaculares. Con ese teléfono hice y deshice muchas notas en las que escribi pensamientos y cosas del trabajo, mis eventos en la agenda, alarmas, fotografías, mensajes y llamadas… y así estuvo el asunto durante poco mas de 3 años hasta que hace un poco mas de quice días me asaltaron y lo tuve que dejar en manos de mis agresores.

Cuando eso sucedió, lo primero que pensé -dadas las circunstancias de nuestro país- fue en avisar a algunas personas que no respondieran llamadas de mi número y en ese momento me percaté -como me percaté al haber hecho el primer cambio de celular- de que no me sabía un solo número de los de mi directorio ni tenía anotados en ningún lugar los números de mis clientes, amigos y conocidos, solo me sé el número de mi casa… así que en un mail rascuacho avisé a quienes pude, dejando para el anecdotario que un amigo supuso que se trataba de un mail de broma porque creyó que se habían robado mi cuenta de hotmail.

Pasado el asunto de la perdida del celular lógico era que iba a emprender la búsqueda de un nuevo aparato y aquí fue donde se me metio una idea en la cabeza: conseguir un teléfono con conectividad wi-fi, que no es mas que el acceso a redes inalámbricas como la que tiene usted en su casa o trabajo, aquella mediante la cual conecta su computadora al internet cuando está en el aeropuerto o en una cafetería. Ya no quería el telefono para hacer llamadas, enviar mensajes, tomar fotos y guardar notitas… ahora quería un teléfono que me permitiera publicar un post en mi querido blog, actualizar mi twitter, consultar el correo, iniciar sesión en el servidor de mi oficina, buscar en google información acerca del lado por el que masca la iguana, jugar algo entretenido, perder el tiempo, traumarme… y además, tomar una foto de calidad regular, tener muchos gigabytes para notas, versos y posts inconclusos, un teclado de mas de 12 teclas con el que escribir un largo texto no fuese un calvario… más todo lo que pudiese conseguir con cierto presupuesto, que sumado a mis puntos del plan tarifario y a la diferencia del costo del aparato que cubre mi operador me hicieron suponer que podría obtener algo “decente”. Pero cual fue mi sorpresa iPAQ 510cuando me enteré de que pocos eran los aparatos que ofrecian eso a un precio razonable -para mí-. Así que el premio de consolación fue un HP iPAQ 510, tiene la mentada conexión wi-fi y puedo escribir y publicar un post aunque no tiene un teclado de mas de 9 teclas y tampoco una pantallota como la que hubiese querido.

Pero espere, si usted es lector -o lectora- recurrente de este blog puede parecerle frívolo el giro que ha tomando este post, pero a través de la narración de mi experiencia con los celulares no hago más que perseguir precisamente la causa que expuse al principio: una mirada a nuestra dependencia tecnológica y a esa línea que tantas veces a muchos nos lleva al consumismo y a la adquisición de aparatos que no nos son precisamente necesarios y que fuera de muchas justificaciones, a pesar de los beneficios y prácticos que pueden ser, empiezan siendo un capricho y terminan siendo una necesidad inventada.

Para algunos la situación estará más o menos fuera de lugar y es verdad, quizás algunos somos más susceptibles que otros al consumo compulsivo en este rubro, pero es indudable que todos, hasta cierto nivel y muchas veces de manera involuntaria nos hemos vuelto muy dependientes, ¿cuantas veces no se busca el aparato con mas funciones?, ¿cuantas el que nos facilite algo con el menor esfuerzo?, ¿cuantas veces confiamos mas en lo que dice una pantalla que en aquello que por tradición o práctica se sabe que ha funcionado?. De alguna manera quizás sea riesgoso todo esto y estando ya en este punto, me es necesario preguntarme de que otra forma puede avanzar la tecnología sino es a través del consumo de la misma. Es un dilema.

De manera intencional -aunque no absolutista- tómo el asunto de esta dependencia como algo que precisamente nos hace perder parte de esa capacidad que como humanos tenemos para razonar y solucionar problemas, ¿cuantos guardan sus directorios en otro medio que no sea electrónico?, ¿cuantos no reparan en recurrir a calculadoras para hacer la operación más simple?. Es justamente aquí donde se torna complicado visualizar una frontera tanto a nivel personal como social a través de la cual podamos diferenciar en que momento el aprovechamiento de las tecnologías se vuelve una dependencia que lejos de beneficiarnos nos afecte.

La finalidad verdadera de toda ciencia llevada a la práctica -tecnología- es satisfacer una necesidad mediante la adaptación y aplicación de complejas series de conocimientos teóricos y prácticos pero en muchos casos el ser humano esta terminando por adaptarse e inventarse de manera innecesaria algunas necesidades.

En resumen, es ovbio decir que la tecnología debe seguir progresando por el bien de la humanidad y a su vez creo que de manera personal debemos aprender a determinar por nuestro propio bien cuando es necesario y sano su consumo y uso, en la vida cotidiana hay cosas que estamos dejando de hacer porque un aparato nos quita un peso de encima pero muchas veces no comprendemos que por ejemplo el uso de una calculadora para sumar 2 + 2 nos resta una oportunidad para ejercitar la mente a través del cálculo de las operaciones mas simples, no tomamos en cuenta que el uso excesivo de un horno de microondas aumenta nuestro consumo de energía eléctrica (sin tomar en cuenta que ya pocos somos los que sabemos cocinar en una estufa) y tantas otras situaciones que hoy son de lo más común pero que después de todo, de alguna manera son la supresión de actividades mentales o físicas que a través de millones de años de evolución logramos desarrollar.

A pesar de todo, seguramente puede decirse mucho más sobre este tema apoyando teorías, razonamientos y opiniones más serias o con mejores fundamentos mediante estudios que estoy seguro alguien más estará haciendo en estos momentos en materias de sociología, comunicación, tecnología, etc. Mi idea hoy es solo tocar el tema pensando en las experiencias personales o de conocidos y tomando en cuenta que así como hay necesidades que de manera inocente nos inventamos, también hay beneficios en los que sutilmente encontramos satisfaccion en pequeñas comodidades que en otros tiempos no hubiésemos imaginado: ver un dvd en casa, escuchar un stereo que nos permite sentir la música como si estuviésemos en el estudio o el concierto en que fue grabada, un computadora que nos permite trabajar, entretenernos o comunicarnos según la ocasión o porque no, un telefono con chacharas para cada ocasión, como ésta, en la que el contenido del post fue escrito a ratos en el celular y solo editado en la pc para agregar las imágenes necesarias. Esperaría que por lo menos con este juguetito pudiera postear más seguido.

Usted, mi cuasiausente lector@, ¿había considerado el tema anteriormente?, ¿se considera dependiente de la tecnología?, ¿piensa que estoy muy lejos de la realidad?.

Por ahm; 03:21 hrs. ~ 3 huellas

El Ermitaño

Septiembre 17th, 2008 | Por las sendas de: Personal, Versos

Vive solo en su guarida,
sin voz ni presencia
que someta el ruido
de su anónima existencia,
que aunque incierta,
está sin números
ni etiquetas
y sin más constancia del tiempo
que aquella que retumba
en sus memorias.

En la trinchera perfecta
permanece
y elucubra con mirada humeda…
pernocta cavilante
en la aridez de la ausencia
que lo encierra.

 

Por ahm; 23:55 hrs. ~ 4 huellas

De un desplante sonoro…

Junio 06th, 2008 | Por las sendas de: Audio, Cultura, Internet, Música

y de malas prácticas en páginas personales al compás de mi primer post con audio.

Me hizo un desplante el sonido. Si.

En casa estarían todos dormidos, o al menos parecía indicármelo esa sensación de encontrarme enmedio de un zoológico delatado solamente por los débiles y lejanos gruñidos nocturnos. Eventualmente me percataba del hipnótico sonido del vital líquido en el filtro de plataforma de mi acuario y escuche en cierto momento una voz en el departamento de arriba que preguntaba si era mejor un molcajete que un metate, pregunta que aparentemente no obtuvo respuesta, al menos no una audible para mi; quizás solo se trataba una pregunta que el vecino articulaba mientras dormido soñaba que se encontraba en algún mercado durante un viaje turístico.

Soñamos a veces cosas tan absurdas y no tenemos la oportunidad de ver cuánto más absurdo es nuestro sueño escuchado o incluso visto por los demás en tiempo real; al día siguiente talvez solo haya la posibilidad de que nos cuenten la anécdota y nos respondan preguntas que ni recordábamos haber hecho. Pero no tocaré con precisión los temas del sueño por ahora, solo quería acercarlos a la escena en que me encontraba y parte de lo que pasaba por mi mente.

[ Escuche algmo mientras continúa leyendo >> ]

En internet leía legiones de versos que encontraba de forma aleatoria, versos que siendo compuestos todos por una diversidad de sensaciones y de gente desconocida me construían imágenes de este infinito universo, algunas absurdas, otras borrosas, otras certeras, verdades, fantasías y mentiras, algunos con estructuras libres y otros con estoico tratamiento de la métrica o de la rima consonante. Y vino a mi el ayer y el hoy que inevitablemente sentí descontrolarse cuando China Doll a través del RCA, en la voz y guitarra de Jerry Garcia, inundaron mi habitación haciendome llorar.

El melódico disparo, sin explicaciones, me abrumó.

Entonces el teléfono sonó y lo difuso no era el verso ni el sonido ni el extraño ring de las llamadas en la madrugada, lo único difuso era yo inmerso en el sonido de la música y mi deseo frustrado de no interrumpir lo que escuchaba.

-Bueno…
-Bueeeno…

Y la llamada termino.

Intenté reconocer quien llamó pero se trataba de un número desconocido y regrese a mi habitación, en donde mis pocas y confundidas neuronas por decisión unánime decidían seguir escuchando China Doll hasta que me venciera el sueño. Porque soy amante de la música, a veces es el atajo más directo y sin esfuerzo al interior.

Y esas tonadas estaban ya en la cumbre cuando di un click destinado al infortunio, un click que cargaría el sonido indeseable e imposible de callar de un sitio web que sin consideración me llevó a la inminente frustración de tener que silenciar mi temporal paraíso. Sí, entre a ese sitio y de un momento a otro empezó a escucharse una canción que no supe ni de quien era pero se escuchaba a todo volumen… al no poder encontrar de donde diablos callar esa música, la habitación se convirtió en un ruido de tianguis, en mi computadora el líder de la extinta banda Grateful Dead se veía vencido por el volumen de esa música ajena a mí y tuve que tomar la desición de silenciar todo apagando los altavoces… todo sucedió tan rápido.

Nunca dejo de escuchar precisamente a la mitad una canción que me gusta aunque tenga que esperar unos minutos, es algo que solo debe hacerse por razones justas. Me molestan esos sitios web que en un desplante sonoro nos hacen interrumpir la música que escuchamos.

Por sentido común, porque a todos nos ha pasado, por usabilidad, por estándares y buenas prácticas de diseño, por razones de respeto al ancho de banda y el rendimiento del equipo del usuario que accesa al sitio, por el derecho de la gente de decidir escuchar o no escuchar, además de una diversidad de razones como mi obsesión por el performance y mi música, los reproductores multimedia de los sitios web no deberían escupirnos un sonido sin advertirnos lo que esta por suceder y darnos la posibilidad de callarles ipso-facto.

Debo decir que no me altere tanto porque de cualquier manera era ya muy noche, además, un minuto después de eso se fue la luz y ya no pude escuchar más que mi respiración sin poder ver por lo menos mi nariz…
 

Audiocréditos:
Editado para este post a partir de extractos de la canción original.
Canción: China Doll
Artista: Grateful Dead (Jerry García),
http://www.dead.net, http://jerrygarcia.com
Albúm: Reckoning, Disco 2 (2006)

Por ahm; 17:08 hrs. ~ 3 huellas

Pies rojos

Mayo 03rd, 2008 | Por las sendas de: Divagues, Personal

Estoy solo aquí sentado
bajo un alud de palabras,
con las manos asidas
y con la cabeza baja;
mis pies discuten
con su apariencia roja,
hablan de mis manos cansadas
que viven acomodando letras
que construyó mi pasado.

 

Por ahm; 02:24 hrs. ~ No hay huellas

El eterno retorno

Enero 13th, 2008 | Por las sendas de: Narración y Cuento

Paseaba por ahí, como solía hacer todos los días en busca de ese desconocido alguien, el gris pavimento se reflejaba inanimado sobre su particular rostro difuminando una ligera capa de humedad producto del aguanieve, sentía la vista irritada pese a la casi inexistente polución en el ambiente y parecía que sabía, sin duda, que a esas alturas, le sería imposible cambiar cualquier cosa de su historia o de la de alguien más, fuese por arrepentimiento, por capricho o por buena voluntad.

Como siempre, además, vagaba solo y de alguna manera trataba de ignorar la sensación de escalofrío que ese ambiente de invierno provocaba en su ya vieja, ligera y a veces casi inadvertible escencia; no sabía a ciencia cierta, cómo un extraño que por casualidad milagrosa lo llegara a notar entre el tumulto, le abrazaría, le pediría unas palabras y caminaría con él hacia un momento del pasado, o del futuro, en una especie de gesto de solidaridad; entonces se enorgullecería de sí haciéndose pasar por máquina del tiempo; curiosamente notó que únicamente los niños mas pequeños siempre le veían y hasta le sonreían, eso sí, con un aire de timidez; también notó hasta entonces que cuando parecíanse animados a por fin tocarle o decirle algo, eran arrastrados por sus padres, que no se percataban de lo que sucedía a sus pies, todo en una especie de síndrome al que no podía etiquetar.

Extrañado, no sabía si su aspecto ausente o su cada vez mas inadvertible tamaño, lo hacían incomprensible; llegó a dudar de su propia existencia creyéndose apenas una fantasía infantil o un desgastado producto de la imaginación colectiva fundada en milenarias morales y mutada a través del tiempo. Con todo, en cierto modo envidiaba entre su bondad a la coca-cola, los marlboro rojos y la televisión, todo ya, era mediático.

Estaba en sus elucubraciones mientras observaba un aparador en el que intentaba desenmascarar una engañosa oferta, cuando se hizo de noche y de pronto, un tumulto lo arrolló y apenas alcanzó a divisar en el cielo unas extrañas luces, escuchó entonces también un ruido ensordecedor que provenía de todas partes y de ningún lugar, todo era una orgía de luz y sonido que parecía hipnotizar; los pies de mil desconocidos transitaron encima de él cuando escuchó una serie de explosiones y al fin creyó temeroso que una guerra había estallado, que el fin al que tanto temía, había llegado. Supo en un brevísimo instante que lo que le abrumaba no era el temor al final de la existencia, sino al fracaso de su intrínseca misión.

Perdió así el conocimiento entre el caos que lo tragaba todo.

Hubo después silencio y quietud, pequeños trozos de papel multicolor parecían transitar la calle y también se escuchaba de vez en cuando el ruido de alguna botella de vidrio rodando tímida sobre el pavimento, solo era la acción propulsora un viento que calaba los huesos.

Pasó largo rato antes de que se recuperara de aquel trance y cuando volvió en sí, la calle seguía desierta; el aire le parecía menos enrarecido y aún mas frío de lo que podía recordar que había sido unas horas antes. No recordaba del todo lo ocurrido y pretendía levantarse de ese obligado letargo; adolorido de todo el cuerpo y entumido, se quejó. Parecía que tenía un grave mareo pero no podía describir la verdadera sensación que tenía. -¿Porqué a mí?-, pensó en un susurro y una fuerza que no sabía de donde provenía, contuvo sus movimientos; estaba exahusto y decidio esperar unos momentos para recuperarse.

En un acto de incercia comenzó de nuevo a pensar en el mismo punto en el que se había quedado horas antes, aunque no comprendió porqué pensaba en un aparador al que no podía ver ni recordar haber visto y quiso moverse nuevamente sin poderlo hacer. Le parecía completamente incomprensible la situación y hasta entonces, sin saber como, comenzó a recordar que durante su desmayo, tuvo un sueño que lo dejo perplejo.

En su sueño, había sido un niño, de gran sonrisa, tenía un hermano con quien jugaba a ser vaquero, o pirata; en esa niñez, también recordaba -como si tuviese casi en sus manos- aquel gato al que depués, con tristeza, vería morir. Recordó también que en su sueño, creció y al paso de unos años se sintió agobiado por la vida, por el mundo; el sentimiento de agobio tornóse entonces en una guerra por obtener cualquier deseo que pudiera imaginar un mortal, en su condición de hueso y músculo dentro del universo, no podía existir nada que envidiáse o su razón de vida fallaría; también soñó que había tenido mil mujeres, aunque no las recordaba, pero era libre. Su historia dio un nuevo vuelco en el que el mundo acababa sin que el se enteráse y que al final de esa rapidísima historia, tenía 100 años y llegaba a una casa con una mesa de caoba labrada en tiempos de Luis XV, soñó más que eso, soñó que compraba ese día todo lo que estaba en oferta, y lo que no también, soñóse dueño del mundo, de los oceános e islas con todos los edificios que contenían. Soñó que estaba solo. Y Se vió.

Fue todo sumamente extraño y quiso levantarse por tercer ocasión, pero sintió que la misma fuerza desconocida de antes, se lo impedía. Y pensó. Pensó que estaba inválido, que algún golpe entre aquel tumulto le había dejado en su nueva y deplorable condición, pero no comprendía como podía ser, era eso injusto para el porque en realidad no tenía cuerpo y solo era un ente que deambulába en busca de un alguien desconocido.

Pero, un momento, se percató entonces de que tenía un cuerpo, aunque no era nuevo. Era un hombre y comprendió qué sucedía. Se dió cuenta de que al final, aquella guerra no había sido mas que una representación del bombardeo al que se había visto expuesto el espíritu de su nuevo dueño en ese mundo, supo entonces también que no había sido un sueño, que solo era el recuerdo que vivía lejano en aquel cuerpo, comprendió que ya no iba a ser más un espíritu suelto.

En un acto mágico, la parte hombre fue reanimada por la parte espíritu y ambas se incorporaron y mezclaron en esa nueva dualidad, se movieron juntas y el cuerpo se levanto, la parte espíritu comprendió que su nueva parte hombre había fallado, la parte cuerpo, que su parte espíritu renacía al fin y el binomio se sintió culpa y victoria a la vez. La parte cuerpo buscó sus llaves, pero no tenía su saco, ni su Bentley pero no le importó. Sintió frío y un temblor que no sentía hacía mucho, lo llamó. No era el celular. Pero comprendió en el subconsciente lo que pasaba.

Caminó unas horas y llego a una humilde casa, no entendió bien como había recorrido aquel camino, todo le era viejo y nuevo a la vez. Dudó un instante pero al final, tocó a la puerta donde un señor y una señora, ambos de avanzada edad, abrieron la puerta y en un golpe de alegría, le abrazaron sin decir palabra. En ese instante, un infarto lo mató desvaneciendo su cuerpo.

El espíritu, suelto otra vez, reinició nuevamente su misión de búsqueda, queriendo encontrar a alguien que como éste y otros anteriores, perpetuaran el sentido de su inaparente existencia. Después de todo, tenía otra vez una esperanza.

Por ahm; 03:29 hrs. ~ No hay huellas

Del uso del coche…

Noviembre 26th, 2007 | Por las sendas de: Ciudad, Civismo, Cultura, Reflexiones

y de su uso indiscriminado…

No tengo coche, debo empezar diciendo; pero casi siempre ando en uno, al menos en lo que a trabajo se refiere, porque he tenido la fortuna de trabajar desde siempre en una empresa donde se me consciente mucho y me llevan a donde tenga que ir. Aunque debo también aclarar que no tengo chofer, simplemente, mi “jefe” me lleva y me trae… y pongo jefe entre comillas porque más que jefe-empleado, somos amigos y porque nuestra forma de trabajo ha definido una especie de jerarquía un poco especial… pero esas son otras historias, que a ver si un día platico por aquí y las razones por las que no tengo un coche, las dejaré para otra ocasión.

Resulta que este año, no se si debido a alguna especie de casualidad o “curva de vida” de cuya existencia no estaba yo “enterado”, varias personas cercanas a mí se han estado decidiendo a comprar coche. Quizás la curva de vida a la que me refiero solo sea esa en la que entras en edades o etapas de mayores responsabilidades que normalmente tienen un impacto positivo sobre tu poder adquisitivo, aunque eso no signifique que el positivismo aplicado a ese poder lo haga precisamente muy poderoso… jaja… el caso es que algunos(as) este año, compraron coche o en este momento estan viendo comprar uno. Esto me ha hecho pensar un poco al respecto.

Creo que en esta ciudad hay demasiada gente que usa el coche en forma indiscriminada, conozco gente que si usara el transporte público llegaría en la mitad de tiempo a su trabajo y en el más malo de los casos haría 10 minutos más; mucha de esa gente se queja por tener que atravesar la ciudad entera, del tráfico, de las responsabilidades de tener coche, pagar tenencia, seguro, verificación, licencia, la misma gasolina, las eventuales revisiones y reparaciones… se quejan de no poderse estacionar, de los parquímetros, de los inmovilizadores por estacionarse donde no, de las grúas, de los policías de tránsito y de las eventuales mordidas, de las oficinas de la SETRAVI, de otras oficinas de gobierno, de los que se estacionan en doble fila cuando ellos se estacionan en triple, de los distribuidores y las mejoras viales en construcción o reparación a las que después echaran loas maravillándose de su utilidad.

Creo que un coche es algo que verdaderamente nos puede dar muchas comodidades; una noche cualquiera nos podemos ir a divertir con los amigos, un fin de semana podemos ir a cuernavaca o siplemente a las pirámides de Teotihuacán y todo sin tener que preocuparnos por saber a que hora o de donde sale el último camión. Un día, a cualquier hora podemos arreglar una verdadera emergencia llegando a un hospital con una persona enferma o un herido sin tener que esperar que el vecino o una ambulancia esten disponibles. Podemos ir a andar en bicicleta al ajusco o de día de campo a la marquesa sin tener que objetar nuestros deseos por no tener en que llegar o en que llevar lo que necesitamos llevar, sea por utilitarismo u ocio.

Sin embargo, también creo que mucha gente podría vivir más y más comodamente sin usar su automóvil. Si todos fueramos mas conscientes del tiempo o las comodidades que podemos perder manejando en un coche, seguro tendríamos calles menos congestionadas, tendríamos mas tiempo para leer, para observar, para reflexionar, otros de tenerlo para dormir, para jugar, para VIVIR, o simplemente para no hacer nada y esperar que nos lleven a donde vayamos sin la necesidad de preocuparnos por el camino, porque nos vaya a pegar el imbécil del carril de al lado o hasta de la crisis energética y del muy próximo agotamiento de nuestras reservas de petróleo.

Desafortunadamente, toda esta visión mía tan maravillosa, utópica y de conciencia social en la que todos usamos el coche solo cuando es verdaderamente necesario, se opaca en el momento que tengo que aceptar que el transporte público, en algunas zonas, raya en menos que la mediocridad e inseguridad, sin contar que además, muchas veces y también solo en algunas zonas, es insuficiente. Discriminando en este momento solo puedo justificar el uso indiscriminado del coche por todas esas mujercitas que trabajan y ven por su desarrollo personal yendo a un trabajo o simplemente estudiando porque no tienen nunca porque soportar situaciones que suelen padecer. Discriminando justifico el uso indiscriminado del coche por los minusválidos o personas de capacidades especiales, porque este país no ha previsto jamás una cultura que los haga iguales al resto. Discriminando justifico el uso indiscriminado del coche y por trabajo en solo en aquellos que viven de su coche, como los choferes, transportistas y mensajeros. Discriminando en este momento solo justifico el uso indiscriminado del coche cuando a pesar de que tu destino es muy cercano, solo puedes llegar a el en coche.

Discriminando, para el resto, solo justificaría el uso indiscriminado del coche cuando sepa que pagan lo justo por combustible, por tenencia -que no debería pagarse por justicia-, por un seguro, por una licencia de conducir hecha y derecha, por tener el coche al punto y sin contaminar excesivamente, por usar una autopista que se pago hace una década sin pagar más de lo necesario para mantenerla, por tener un camino que es seguro para el mismo coche.

Al final, discriminando solo justificaría el uso indiscriminado del coche cuando todos sepamos que la única y absoluta opción existente para llegar a otro punto es el coche. Y cuando todo el mundo sepa y este completamente seguro de que no existen problemas con el aspecto de los energéticos, la contaminación, la explotación en la que las grandes empresas armadoras pueden incurrir, y todos esos cuentos hechos realidad -que muchos analistas previeron hace mucho tiempo- con los que el hombre -y la mujer también- ha impactado al mundo y al planeta en sí mismo.

Por ahm; 03:12 hrs. ~ No hay huellas

La misteriosa llama

Noviembre 09th, 2007 | Por las sendas de: Glosa, Personal, Reflexiones, Versos

“A veces no se ve de mi puerta al principio del camino;”
Umberto Eco

No logro ver a veces
del resquicio de mi puerta
al principio del camino,

cual si todas las luces
con que la vida violenta
me esboza algún destino,

se apagasen en las fauces
que la memoria ostenta
con su recurso divino,

yéndome ya de bruces
a la trinchera resuelta
de un llanto cristalino,

y encontrándome entonces
con la fuerza que sustenta
al nuevo yo, mi nuevo sino.

Por ahm; 01:49 hrs. ~ 2 huellas

A veces solo esperas…

Octubre 19th, 2007 | Por las sendas de: Prosa, Reflexiones

A veces te sientas y haces un resumen de lo que sucedio, de lo que se dijo en el día, la semana, el mes… según sea de grave o importante el momento que te lleva a reflexionar.

A veces, a pesar de estar tan lleno, o vacío, encuentras un billón de palabras que decir… o a veces piensas un billón de cosas en silencio.

A veces tienes mil palabras que callar y a veces callas mil palabras que debías decir.

A veces hablas solo con alguien mas, a veces hablas para tí solamente.

A veces gritas en silencio esperando que te escuchen y a veces no te escuchan gritando abiertamente.

A veces, no hablas, solo ves el horizonte, tal vez hasta con la mirada perdida, suspiras y callas, callas silenciosamente solo a la espera de una pregunta, buscas ese como estas, o ese estas bien, o ese que esperas, o ese que piensas, acompañados de un abrazo que te tome calmo y que te mueva el mundo, una cabeza que se recueste en tu pecho, o una mano que tome las tuyas bajo los ecos de una mirada tranquila, una mirada que te espere eternamente, que te espere el par de minutos en silencio que necesitas para desbocar razones.

Por ahm; 01:26 hrs. ~ No hay huellas

Sueño de la Brillante Existencia

Octubre 10th, 2007 | Por las sendas de: Prosa, Reflexiones

Ayer pensaba que era una ilusión ese sitio al que quería llegar, que era una especie de espejismo que me fabricaba yo mismo de una forma inexplicable.

La verdad es que nunca supe hacia donde llegarían mis pasos mientras observaba ese sueño desconocido, no podía describirlo, mucho menos comprenderlo cuando estaba frente a mí; tampoco podía recordarlo cuando súbitamente despertaba entre mis desvelos.

Existía ilusoriamente, paradójicamente y a pesar de mis intentos por no desaparecer de mi propia faz, porque mi faz existía, sabía que existía porque la podían ver los demás, yo los veía también aunque desde la profundidad del océano de mis dudas e interrogantes; Y vagaba junto a la bestia de la incertidumbre por el desierto del desgane, la resignación y la duda constante de mis porqués sin respuesta y mis dóndes y cuándos perdidos de tiempos arcaicos aunque siempre omnipresentes.

De alguna manera la ilusión de una existencia futura mas allá de esos extraños karmas y el constante sueño de llegar a ella me sorprendieron, surgiendo a partir del descubrimiento de una luz que cruzó mi camino de forma inesperada, tan inesperada y sorpresivamente que el salir de aquel letargo me producía calambres y retorcía las vetas de mis casi encarnados pensamientos. Había llegado el momento de transformar, de revertir, de traspasar, de quebrar en mil invisibles partes indivisibles los espejismos, las arenas movedizas en las que hundía el cuerpo, quería descubrir que había mas allá de la eterna extensión de esos desiertos.

Hasta ahora no puedo asegurar que esa luz se cruzó en mi camino o que yo me interpuse alevosamente en el suyo hacia otro punto, desconocido, que aun hoy me pueda ser invisible, solo se que más allá de la ilusión de poder tocar al fin su luz y que su luz me haya tocado, más allá de saber que es la luz con la que veo nuevos caminos, más allá de querer contener el llanto que me explota, más allá de toda palabra que pueda articular, o el verso que me pueda transformar, o el lumen mas brillante que pueda ver, o estrella mas lejana que pueda observar, más allá de todo eso y mucho mas es hoy un sueño latente esta existencia, una paradoja tiempo espacio que me consume, es un hacerlo todo, un hacer pronto, un terminar ya lo que me aleje de esto, un hacer mejor para acercarme mas, un querer todo sin otro fin, en si, que el de acabar rendido bajo el cobijo de su brillante existencia.

Por ahm; 01:24 hrs. ~ No hay huellas