Soneto a la ausencia
Es más fría la ausencia que el mosaico
donde yazco no siendo lo que fuere,
donde aguardo la voz que me declare
vivo, muerto, auténtico o prosaico
y el soneto a la ausencia le dedico
a falta de presencia que me ampare,
deseando que el verso consiguiere
la tregua o la presencia que suplico.
Dame ausencia de luz algún sustento
o mi exiguo latir ya no desveles
y sella de una vez mi testamento,
sepúltame aquí ausencia entre claveles
y graba en mi epitafio un pensamiento
dejando por presencia un nomeolvides.











