Acrósticos (Ejersucio)
Espejismo
Estuve de noche
solo contemplando la luna,
permanecí inmóvil, casi durmiente
en su pálida mirada,
juntos fuimos, eso creía,
intuí que me quería,
sólo silencio escuché
mientras le hablaba,
o eso me parecía.
Suspiro
Siempre me supuse…
una noche me encontré
soñando contigo, verdadero,
primero en silencio
inventándome noches,
reescribiendo futuros,
ondeando banderas.
Cacerola
Carnes, legumbres, semillas,
ansiosas de trascender
causando ovación valientes
en un coliseo de metal,
rodando sobre sus cuerpos
obtenien todos dorados,
libres de microbios, sabrosas,
alimento van a ser.
Nota:
Para el ejercicio Acróstico Jugletón, de Difícil de Juglar.
Soy silencio
No es que me abandone la voz,
pero solo soy ahora
esta pausa del habla
y el pensamiento encerrado
cuando con una imagen de ti,
van ahogándose,
palabra por palabra,
el suspiro, el latido,
el golpe inaudible de unas puertas
sellando los túneles de luz,
soy ahora este silencio,
el trance viviente
en una pira de memorias,
la columna de humo entre cenizas
de un espíritu que ardió
en sus propias esperanzas,
una ambigua y flotante sensación
de visiones apagadas por la causa,
un eco inevitable del pasado,
el ente sin rastros del futuro.
Quedo
Queda la palabra,
queda, eco,
queda la fuerza escondida,
queda, reverbera,
queda el llanto silente,
quedo, misterioso,
queda el sonido de la noche,
quedo, contigo.
Queda el eco de tu voz
y con fuerza reverbera…
quedo silente y misterioso
en el sonido de tu noche.
Certezas
No tembló mi cuerpo
al abrazarte
porque tuviera frío,
ni por afán histriónico.
No latió mi corazón
tan fuerte
por el paradójico síncope
del tiempo entre tus brazos…
Fui solo yo, solo yo
nervioso y asustado
porque ahí, entre tu abismo,
feliz, fui…
Vibré completo
en la ignición
del hecho combustible
de quererte,
de tocarte…
de estar
y de existir
solo contigo.
La condena
Cárcel es la certidumbre
y mi domicilio fijo
cuando en el tema es costumbre
que se ignore lo que elijo
ya que solo entre la lumbre
de una pira de humo y mijo,
se deja siempre mi nombre
sin justa razón ni cobijo
a que se consuma el hombre
con lo que se hizo y se dijo.
He tratado de escapar
por la noche en el expreso
y de día sin respirar
por un canal del exceso,
o también al destilar
aquello que puedo en verso.
No lo he podido lograr
ni he estado cerca de eso…
una vez pude apelar
revisión de mi proceso.
Superé largo trámite
solicitando una audiencia
y antes haciendo desquite
preparando mi ponencia,
diciéndome: quien quite
y la juez en concordancia
con la ley -que lo permite-
me perdone la existencia:
regresóme a mi escondite
“por mi bien y en mi defensa”.
Le pregunté causa y cargo
de la perpetua cadena
y causa legal sin embargo
nunca escuché en su condena,
se que fui discriminado
por un “delito” sin pena
y así en estupor amargo
y en la celda que me almacena,
soy hoy carne y soy letargo,
el despojo de esa escena…
Es hermética y bestial
esta caliente prisión
y nunca cede el metal
de su firme construcción,
por ser condena mortal
no me otorga concesión
y me abandona al final
a la errante procesión
cuya tortura real
es cargar la frustración.
El barco
Se desliza frágil y desesperado por el agua
extendiendo velas percudidas ante el sol,
rozan suavemente su delgada manga
las olas que presiente el corazón,
con apenas unos metros la pequeña eslora
flota y sueña a toda hora sin razón.
Se acompaña siempre de gaviotas peregrinas
por amaneceres tranquilos, amarillos,
y la cálida esperanza le moja con las brisas
mientras busca susurrante en viejos puertos,
entonces se detiene a descansar al medio día
para no quebrar la quilla en sus delirios.
Luego, melancólico, surca atardeceres,
persigue el horizonte diariamente
y le revientan día a día entre las corrientes,
mar y viento que en cubierta son su azote,
mientras busca incesante las razones
que estarán en un lugar inexistente.
Y le grita al final, ya de noche y angustiado,
a una luna que observa el mar embravecido,
no cede y es que no se sabe aun perdido,
le pregunta solo el rumbo, pequeñito,
solo crujen sus mampáros, sus sentidos,
solo es que ya naufraga o ya esta hundido.
La persistencia
La persistencia de mi ansia
esta en mi verso,
en mis palabras necias,
en mi silencio,
en mi impertérrita ausencia
y en la falta de auxilio
por la insalvable distancia
de este exilio…
esta en la botella de vidrio
que rompo caminando,
en la posición de mis brazos
mientras ando
y en la barba de corsario
que me dibuja 30 años naufragando,
esta en la flagrante curvatura de mi espalda
cuando yazco de costado…
esta en el suspiro nocturno
cuando aparece un recuerdo
y en los ríos que recorren
mis mejillas sin cansancio
como en dos presas
desfogadas por tu noche…
esta en la inexistencia del sueño
cuando en tu noche no existo.











